El regreso de la carreta de “Don Robert”
Durante el día, el comerciante, no deja de mostrarse positivo, alegre y amable con las personas que llegan a su negocio
Sandra Solís │ El Sol de Sinaloa
Al igual que cientos de pequeños empresarios, Don Robert tuvo que dejar su carreta de mariscos y resguardarse en casa. Primero por salud y después porque muchos negocios del centro tuvieron que cerrar por mandato federal.
Para mí no me afecta, ni me perjudica en lo mínimo, porque ya habían rumorado otros años cuando he parado por cansancio, decían que se murió Don Roberto, con una que me ahogué, otra que me había muerto.
Don Robert
BAJO RESGUARDO
Expresó Don Robert lo más difícil es el dinero, sin dinero no baila el chango, para todo se ocupa el peso, poquito o mucho, pero de perdida hay como solventar el gasto, pero sin poder trabajar y si no ganas nada, se reciente más.
En su regreso a la nueva normalidad, Don Robert siempre ha sido consciente de la importancia de cumplir con los protocolos de sanidad y ahora de vuelta a la calle, el cubrebocas forma parte de su atuendo, además de su sombrero, lentes y mandil que utilizan los marisqueros.
VENCER A LA ADVERSIDAD
Pese a que la situación es crítica, el comerciante en su segundo día de trabajo no deja de mostrarse positivo, alegre y amable con las personas que llegan a su negocio a comer, a comprar algún producto o simplemente a pasar a saludar y “echar la platicada”.
Tal y como sucedió el primer día que, al poder hablar con sus amigos, se fue hasta las 20:00 horas, cuando normalmente se va por la tarde, al irse quedando sola la calle a cómo van pasando las horas.
Como tengo unos conocidos, viera que me la paso bien y sobra de que platicar con varias personas, amistades, conocidos, vecinos y amigos de todo.
Marisquero
Pero gracias a él, mire, aquí está todavía sus enseñanzas y por ese motivo, me quedé aquí y me fui quedando y me quedé y me quedé, ahora ya soy de aquí, si me corren no me voy, reconoció entre risas.
AL MAL TIEMPO…
Aunque en el primer día las ventas fueron mínimas, al ser pocas las personas que saben que ya volvió a abrir y el cierre de varios negocios, los pocos pesos que obtuvo son bien recibidos, al tener ahora dinero para de perdida para comprar un café más y azúcar.
Ya se ve un poco más de movimiento, pero la calle estaba sola, dice don Robert, antes de la pandemia era un carrerio que parece como si fuera una gran avenida, pero ahorita no, está muy calmado.
La esperanza de Don Robert es que poco a poco los negocios que están en su alrededor empiecen a subir sus cortinas, para que sus trabajadores regresen a su carreta a degustar sus platillos y poder saber que ha sido de ellos durante la pandemia.
Ahora, el marisquero vive una nueva faceta en su vida, esa que jamás pensó que llegaría a su vida y a la de miles de personas, sin perder que “mientras me dejen trabajar aquí y pueda, le vamos a echar hasta donde se pueda”.
EL SUSTO
Hace unas semanas surgió el rumor en redes sociales que Don Robert había fallecido, pero la noticia falsa pronto fue aclarada.
Lo más difícil es el dinero, sin dinero no baila el chango, para todo se ocupa el peso, poquito o mucho.
Roberto Nava, marisquero
PARA SABER
Desde hace medio siglo, Don Robert ha saciado el hambre de miles de clientes con los mariscos preparados, y dice que todavía le queda tiempo para seguir preparando.
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