Fake news detrás del Culiacanazo: así operó el Cártel de Sinaloa
Tres años después del Culiacanazo un fenómeno en internet capitalizado entonces por el crimen organizado ahora se ha vuelto común
Josemiguel Souza/Martín Durán / El Sol de Sinaloa
La infodemia provocada por la difusión de material audiovisual, y la huella que dejó en la sociedad sobre la óptica de la imagen del narco, todavía se resiente en Sinaloa.
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Jairo Valdez Bátiz, maestro en estudios culturales de la UAS, señala que el suceso trastocó la perspectiva que tenía la población respecto al narcotráfico.
"Antes del Culiacanazo, podemos decir que había con mayor seguridad, esta percepción de que los integrantes de los grupos delictivos protegían a los ciudadanos cambió", explicó.
Cártel 2.0
Una de las posibles rutas de la delincuencia organizada fue que los sucesos, que incluyeron balaceras, bloqueos de vialidades, incendios de vehículos, fuega de reos, se subiera a las redes para generar confusión a manera de ruido y lograr su cometido de presionar para que los militares soltaran a Ovidio.
Esta es una apreciación del periodista culichi Ernesto Martínez, quien transmitió en vivo desde el epicentro del Culiacanazo en el sector Tres Ríos.
Una de las más fuertes fake news que circuló ese día, mientras todavía había tiroteos callejeros, fue una imagen de un sujeto vestido de militar, con el rostro cubierto, del que se decía era Ovidio Guzmán.
Otro video falso fue el que circuló con la supuesta toma de la Novena Zona Militar y del complejo habitacional de las familias de los soldados en la colonia 21 de Marzo. Los videos resultaron ser de viejas batallas en países del Medio Oriente.
“Se decían en audios que tenían a decenas de militares secuestrados y a sus familias, pero no supimos qué tanto fue real”, refiere Martínez, mejor conocido como “Pepis”.
Generar miedo
Para el investigador de la UAS Valdez Bátiz, la estrategia de los grupos criminales fue generar miedo a través de estas herramientas digitales.
Aunque no lo parezca, añadió, el Culiacanazo no insensibilizó a la población ante la violencia.
“Parece ser que la ciudadanía se ha vuelto más represora respecto a la presencia del narco y a las alusiones a la violencia”, dice y pone como ejemplo la apología del delito en los narcocorridos.
Para Ernesto Martínez lo que observó fue que debido a que no había información oficial en medio de la tormenta de balas y bloqueos, la misma gente comenzó a reenviar todo lo que circulaba, sin importar si era cierto o falso.
Entonces, la delincuencia sí quería lograr ese caos, traducido en presión, y los tiroteos reales se fundieron con las fake news para cumplir con la misión del terror.
Al final sí les funcionó la estrategia
Ernesto Martínez


























