Falta de oxígeno en Sinaloa agrava la pandemia
Conforme se expande el Sars-cov2, la creciente demanda de este insumo desnuda la precariedad social
Irene Medrano Villanueva / El Sol de Sinaloa
Las escenas que a diario se ven en los depósitos donde surten el oxígeno, es parte de la vía dolorosa que caminan los familiares en la búsqueda de este vital insumo.´
Y esto desnuda una realidad sombría: quien no tiene dinero, no tiene derecho a respirar, a salvarse.
Ver ancianos, amas de casa, jóvenes son verdaderamente dramáticas ante el incremento de contagios de Covid-19 que se están presentando en estos últimos días y donde la demanda de oxígeno medicinal también se ha incrementado.
PERSISTENCIA
Sin embargo, dice que quiere y a su mujer y que hace grandes sacrificios para lograr que la mujer que lo ha acompañado por más de 60 años, no se le vaya a morir.
Asegura que su mujer incluso con un alto flujo de oxígeno a través de sus fosas nasales, le cuesta respirar y que desde hace unos días no duerme, pero no quiere que la lleve a un hospital.
“Respeto su decisión. Yo sé que si la llevo al hospital ya no la voy a volver a ver, no importa todo el sacrificio que tenga que hacer, sin ella, me voy a morir yo también”.
Cuenta que para él es muy difícil trasladarse desde la colonia 7 Gotas hasta el bulevar Zapata para “ver si logro alcanzar oxígeno, porque si no la vida de mi vieja se extingue porque no puede estar sin oxígeno”.
REBASADO
El consumo de oxígeno se ha visto rebasado lo que ha ocasionado que la gente difícilmente lo pueda adquirir.
En los establecimientos las largas filas de carros, personas en triciclos, en bicicletas y hasta con diablitos esperan pacientemente recibir el aliento de vida para todas aquellas personas que su oxigenación por el virus se ha visto afectado.
Destaca que su papá como ya es grande, es muy ideoso y le fue dando largas a la vacuna y ahora están pagando las consecuencias.
“El cuadro de mi padre es muy dramático, a veces, y Dios me perdone, quisiera mejor que se lo llevara, a veces se está ahogando su oxigenación baja a sesenta, la verdad, me duele verlo así…”
Cuenta que trataron de ingresarlo al Hospital civil.
“Cuando llegamos le suplicamos a una persona en la puerta: por favor, nada más queremos que le den oxígeno, pero nos dijeron que no podían, decidimos tratarlos nosotros en casa y un familiar que es médico nos apoya.
ESCACEZ
Detalla que otro problema es la falta de oxígeno, ya que hay días que se escasea y teme por la vida tanto de su padre como de otros pacientes “que me imagino están igual que papá”.
Doña Eugenia Lara Meza, además de tener horas esperando a que le surtan su dotación, aprieta su monedero, porque sabe que lo que trae dentro, es lo que le salvará la vida a su hermana.
Con recelo y a la vez con amor cuenta que no le falte un sólo peso, porque de lo contrario al no tener los 661 pesos, no le llevará un trozo de vida más a su hermana, Su voz flaquea una y otra vez.
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