La guerrera Valentina que lucha contra la leucemia
En siete meses, la pequeña ha aceptado que su vida es estar entre su casa y el Hospital Pediátrico de Sinaloa
Sandra Solís │ El Sol de Sinaloa
La historia de Valentina como una paciente de cáncer infantil, inició oficialmente en julio del año pasado, en uno de los periodos más críticos de la pandemia en Sinaloa, cuando después de un mes de varios estudios que no daba el diagnostico completo, un médico infectólogo detectó el problema.
La orden del especialista para Paty y su esposo, fue llevar a su hija al Hospital Pediátrico en donde la iban a estar esperando para hacerle un aspirado de médula por ser sospechosa a cáncer.
“Yo me quedé asustada, me vine al hospital y ya fue cuando la niña traía hemoglobina cuatro, le transfucieron sangre y aquí fue cuando empieza su historia, empezaron a analizarla, hacerle aspirado de médula y fue cuando arrojó ese resultado, leucemia”, recordó.
“Como que se les hace un estilo de vida a ellos, desgraciadamente, un estilo de vida de amanecer y decir, cuando voy a ir al hospital, se les hace costumbre, ella se levanta y yo le digo mañana vamos a ir al hospital a quimio y escoge su ropa, sus juguetes”, explicó.
En diciembre, cuando ya había finalizado su segunda etapa del tratamiento, fue la primera ocasión cuando ingresó a terapia intensiva, por una baja de la albúmina, temperatura, una infección y una inflamación que parecía como si le “estuvieran echando aire”, la acción del equipo médico fue operarla de emergencia.
Con muy pocas esperanzas por parte de los especialistas que pensaban que Valentina iba a tener fugas de sangre en el estómago por la inflamación, al final fue un litro de agua que tuvieron que retirarle y por una semana, la pequeña estuvo intubada, también, con malos pronósticos porque presentaba choques escépticos.
“Te diré que fue una semana, no sé, no sé cómo explicarte, pero en terapia intensiva los niños están solos porque están intubados, nosotros dormíamos afuera, nos prestaron una camionetita para dormir ahí, quitarle los asientos y ahí dormíamos, teníamos que estar día y noche en el hospital”, compartió.
“Nos cambia la vida, la vida te da un giro de 180, y uno con estos niños es vivir al día, porque un día pueden estar bien, toda la semana pueden estar bien, al otro día ya amanecen con temperatura, de mal humor y así es”, reconoció.
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A principios de febrero, Valentina cumplió cinco años, ahora su tratamiento es ir una vez por semana al hospital a quimioterapia o cada que presente un síntoma, pasando la mayor parte de su tiempo en casa haciendo uso de su gran imaginación en compañía de su mamá.
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