La maldición de los Carrillo Fuentes
La muerte del nieto de Amado marca de nuevo a una familia involucrada en el narco
Martín Durán │ El Sol de Sinaloa
De 16 años, César Issac estaba aprendiendo a mover aeronaves junto con su primo Gamaliel, de 28 años, quien ya era llevaba años levantando avionetas, y por eso la mañana del 11 de febrero se echaron a los cielos de Navolato en una Cessna matrícula XB-LDX.
Pero fue alrededor de las 11:15 de la mañana cuando la aeronave se elevó por los aires y luego intentó bajar de pique, en una suerte acrobática llamada “borracear”, pero la avioneta no levantó el vuelo y se estrelló en un campo de cultivo de forraje ganadero.
De acuerdo con el dictamen forense, las tres víctimas del avionetazo murieron de manera instantánea al sufrir traumatismos severos.
Con esta nueva muerte, apenas 6 meses más tarde del crimen del Cesarín, ocurrida el 14 de agosto de 2020, la familia Carrillo Fuentes se vio ensombrecida.
Esta familia, cuyos apellidos están vinculados al Cártel de Juárez por Amado, uno de los primeros líderes de la organización, llevan décadas contando integrantes de la baja.
Desde el mismo Amado, muerto en una supuesta cirugía de cambio de identidad en 1997, hasta la ejecución de Rodolfo Carrillo Fuentes ocurrida en septiembre de 2004 en Plaza Cinépolis de Culiacán, lo cual desató una guerra narca en Sinaloa y Juárez.
Posteriormente en 2008, el más joven de los hermanos de Amado y Vicente, José Cruz fue privado de la libertad y su cuerpo, calcinado, fue robado por un grupo armado. Hasta la fecha sigue desaparecido.
Su madre, doña Aurora Fuentes López tuvo mucho tiempo de llorarlos, incluso a su nieto Francisco Vicente, hijo de Berthila Carrillo, asesinado en septiembre de 2011 en Navolato.
En abril de 2015, otro nieto de doña Aurora, hijo de Rodolfo, de nombre Jaime Eduardo, fue capturado por agentes antisecuestros acusado de plagiar y matar a un empresario.
Aurora, la matriarca, moriría en marzo de 2014, víctima de las enfermedades crónicas debido a su edad.
Actualmente permanece en libertad el hijo mayor de Amado, Vicente Carrillo Leyva, quien cumplió sentencia por lavado de dinero. Por su parte, Vicente, El Viceroy, sigue en proceso de extradición a Estados Unidos.
Mientras tanto, la sombra de la tragedia nubla de nuevo a los cielos de Navolato, municipio de origen y final de una familia.
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