Le apodan “El Diablo” de Lecumberri
Don Roberto asegura que, antes de terminar siendo un ratero, fue militar y trabajó para EU cazando traficantes
Jazmín Ballesteros │ El Sol de Sinaloa
Eso de que existe un Dios y los santos, son mentiras. Alguien lo inventó y los libros lo dicen, pero no me queda duda que hay un creador.
Roberto
El hombre nacido en Badiraguato, permaneció tres años en el ejército y al pedir su baja, se fue a Tijuana a vender mariguana.
Don Roberto platica que él fue uno de los principales narcotraficantes dentro de Ciudad Universitaria, fue ahí donde lo capturaron y lo llevaron al Lecumberri, asegura él. Esto a sus 25 años de edad.
DE LEYENDA
El señor cuenta que ese hombre le pidió a él entregarse, pero algo sucedió que a los agentes les dijeron que Roberto no pertenecía a ningún grupo criminal y el panorama cambió.
Entonces su aventura “cazando narcotraficantes” comenzó, él asegura que incluso fue parte del equipo de Enrique Camarena y que él era tan “vivo”, que le apodaban el diablo, porque todo lo sabía.
“El Diablo”, expone que trabajando en la DEA se dio cuenta de que el ejército mexicano es el primero en participar con el tráfico de drogas.
“¿Por qué creen que agarraron a Cienfuegos?, pero lo soltaron porque López Obrador dijo que los agentes americanos andan en México como en su casa y había que jalarles las riendas”, expresa.
DE REGRESO
Así que volvió a la capital de Sinaloa, ya no a vender mota pero sí a consumir heroína. Se hizo un vicioso y se quedó sin un hogar. Dormía en las calles y para sustentarse, comenzó a cantar en los camiones los corridos que él asegura que compuso.
“Yo le hice corridos al “Mencho”, se llama “El gallero profesional”, él es bien borracho, no se droga y sabe mucho de los gallos de pelea”, manifiesta Roberto.
A donde yo iba me seguían, le prohibían a la gente que me diera comida, me querían golpear o quitar el dinero que juntaba cantando en los camiones
Roberto
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