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Localsábado, 4 de mayo de 2019

Los fieles de Malverde

Como todos los años, el “Bandido generoso", el llamado “santo de los narcos” es bañado en vino y recibe flores, dinero, joyas y música de tambora

Jesús Verdugo

El festejo comienza desde los primeros segundos del 3 de mayo, músicos y fieles al culto del santo popular acuden a la vieja capilla frente al Palacio de Gobierno de Sinaloa. Las mañanitas son obligadas y nunca suficientes para el agradecimiento de sus creyentes.

Cuando el sol dibuja los contornos de los vitrales en la capilla, comienzan a llegar más personas que discretamente van y agradecen los milagros al busto de Jesús Malverde, una rociada de agua bendita y un beso en la frente son el ritual constante de los visitantes.

"Nunca me ha fallado..."

El desfile inicia: el busto sale en manos del encargado de la capilla, Jesús González, hacia la camioneta Ford ya tradicional en este festejo. Las manos de los fieles se estiran para rozar la "divinidad" de un noble ladrón.

"Ábranle una valla al patrón, gentes", vocifera un sujeto de lentes oscuros e incontables collares del "santo" colgando de su cuello.

Con infinita suavidad colocan el busto en el cofre de la camioneta y la lluvia de licor comienza: whisky y champaña bañan la frente de Malverde, la efervescencia de fe y folklore en su máxima expresión.

Todo termina cómo empezó: con alegría y hermandad efímera. Culiacán termina con el surrealismo y continúa con su ritmo normal. Malverde vuelve a su capilla.

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