elsoldesinaloa
Locallunes, 21 de junio de 2021

Los preparo para el último adiós: embalsamador

Convivir con los muertos, le ha dado una especial sensibilidad a Julio César Ruiz

Josefina Rubio / El Sol de Sinaloa

Fue a la edad de 18 años cuando comenzó trabajando en una funeraria en su natal Navolato, Sinaloa. Hacía de todo, levantaba los cuerpos de las personas fallecidas, transportaba los cadáveres y daba fe de su muerte. Hoy en día es un técnico embalsamador.

Relata que desde pequeño le gustó ser diferente a los demás, soñaba con tener una profesión que no muchas personas se dedicaran a ello, sin embargo, nunca se imaginó trabajar con cuerpos de personas.

Siempre me gustó hacer cosas diferentes a los demás, cosas que otros no hacían. Desde chiquitos me gustaba andar solo, siempre andaba buscando como destacar.

Julio César Ruiz

LOS INICIOS

Para estudiar la preparatoria, comenta que tuvo que buscar trabajo para poder solventar sus gastos y continuar con su aprendizaje. Encontró en una funeraria como camillero, donde le tocó ver todo tipo percances, desde muertes naturales hasta crímenes por asesinatos.

Te vas haciendo, yo soy una persona muy sensible, pero a la vez desconectas los sentimientos con el corazón.

Julio César Ruiz

PREPARANDO CUERPOS

Julio recuerda que fue a los 25 años de edad que se le presentó la oportunidad de tomar un curso para ser técnico embalsamador, menciona que no se necesita una carrera para ello, pues las nociones las aprendió trabajando en la funeraria.

Para Julio César cada cuerpo que embalsama merece respeto, pues comenta que afuera de ese anfiteatro donde los prepara, está la familia de cada uno de ellos esperándolos para darle el último adiós.

Me encanta todo lo que conlleva, ponerte la bata y guantes, que la gente vea que es lo que hiciste con el cuerpo, que se vean presentables para el último adiós.

Julio César Ruiz

“Primero desinfectamos el cuerpo con unos líquidos y ya después quitarle la ropa, asearlo y ya comenzar a inyectarlo vía arterial. Hacer la extracción de jugo gástrico y líquidos, todos esos detalles", cuenta.

No se le quita nada al cuerpo, dice. Tanto hombres y mujeres llevan cierto tipo de maquillaje, a la familia se le hace una consulta de cómo quieren a su familiar.

Maquillo lo básico, obviamente lo que yo hago no es lo que hacen en una estética, pero cubren las necesidades, porque no se trata de una fiesta, es un maquillaje serio.

Julio César Ruiz

En más de dos décadas ha embalsamado a miles de personas, pero sin duda, los que más lo marcan son los niños, pues a pesar de que a diario convive con los muertos, la inocencia de los niños lo hacen recordar que no está hecho de piedra.

“La ética del embalsamador es no familia, no niños, pero lo tenemos que hacer pues, aunque hay personas que embalsaman a sus hijos, pero es feo. Uno se pone a pensar todo lo que le faltó por vivir”, dice.

SITUACIONES PARANORMALES

A decir del embalsamador, la hora del miedo es de las 12 de la noche a las dos de la madrugada, pues es cuando los espíritus se liberan y andan por doquier.

A veces controlo la mente, a veces no. A esa hora embalsamo con la puerta abierta, si me da miedo, por eso también pongo música.

Julio César Ruiz

Para poder realizar su trabajo de una mejor manera, relata que habla con los muertos. En una ocasión no podía preparar el cuerpo de un niño y pudo hasta que le habló y le hizo cariños.

No podía ponerle el formol, tuve que hablar con él para que me dejara trabajar. Le dije ándale déjame prepararte y por obra de magia me dejó.

Julio César Ruiz

El embalsamar va más allá de convivir con los muertos, Julio trata a los difuntos como le gustaría que trataran a él y a los suyos. Y no pierde la esperanza de que su hijo se dedique a embalsamar cuerpos.

Lee más aquí

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias