Luis Ochoa, pasó de vicios a pastor de Dios
El director del refugio el Buen Samaritano, relata su vida antes que el Espíritu Santo se hiciera presente en su vida
Jazmín Ballesteros │ El Sol de Sinaloa
Hoy Luis Ochoa es conocido como “El pastor”, pero en realidad es ministro por el Instituto Bíblico Eusebio Herrera de la Asamblea de Dios y técnico en administración agrícola por la Universidad de Sonora. Él, dice, vivió en Estados Unidos, tenía una vida privilegiada hasta que se involucró en drogas.
“Me involucré en drogas desde joven y luego el tráfico y todo eso. Viví en Estados Unidos como cinco o diez años, y allá me agarraron y me metieron al bote. Fue ahí en la cárcel donde tuve una experiencia espiritual. A mí se me apareció un ángel en mi celda. Yo no creía en Dios, la verdad”, revela.
A sus 40 años fue cuando tuvo la experiencia y recibió el espíritu santo. Después de una juventud alocada y peligrosa para las reglas de la legalidad civil.
EL CAMINO DEL VICIO
Fue en Tucson, Estados Unidos, cuando lo detuvieron la primera vez, recuerda que iba en un Corvette y en ese tiempo estaba de “ilegal”, sin papeles. En una revisión al vehículo le encontraron unas semillas de mota y, por esa vez, tuvo suerte. Esa misma noche lo soltaron a él y su acompañante.
Fue después de comprar cocaína cuando lo detuvieron y llevaron a la DEA, confiscaron la mercancía y su auto.
Estuvo por dos meses en un programa de drogas a manera de rehabilitación, conforme pasaron las semanas, relata, él dormía en la cárcel y salía a trabajar.
Luego Migración llegó por él para sacarlo. Pero no duró mucho libre, volvió a las celdas por un año. Pudo haber estado cinco años, por estar en libertad bajo palabra y haber incumplido. Pero lo perdonaron y estuvo un año.
Fue en Phoenix Arizona donde lo detuvieron y ahí en la prisión, tuvo su primer acercamiento con la religión.
“Allá la religión trabaja mucho en las cárceles, de hecho, en las celdas hay una biblia y en las bibliotecas. Así uno aprovechaba el tiempo, leyendo. Es así que de alguna manera Dios le llega a la gente”, expresa.
EL ENCUENTRO RELIGIOSO
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Ese fue el parteaguas para que las adicciones ya no fueran una opción para el pastor Luis.
Asegura que fue como si el cáncer se hubiera marchado de un enfermo. Su percepción de la vida cambió totalmente y al regresar a México ya en libertad, su vida religiosa comenzó a construirse.
“Me dieron 20 años para no volver al otro lado. Volví a Culiacán y no niego que quise volver al vicio, pero no me sabía. Ya no me agradaba eso, ya no supo; me sentía mal. Dos meses después, con un amigo que trabajaba en Radio UAS, conocí a una “hermana” que me invitó a la religión”, dice, el pastor.
Poco a poco se fue adentrando a los estudios bíblicos, luego de jornadas profesando. En 1995 es cuando formalmente comenzó su formación como Ministro.
EL BUEN SAMARITANO
El refugio que desde hace 20 años ha albergado personas en situación de calle, drogas y violencia; era originalmente un espacio para construir un templo. Sin embargo, el giro principal del lugar se volvió en una casa de rescate para todos y todas aquellas que no tienen a donde ir.
En el lugar se realizan cursos religiosos y esperan pronto construir un templo de material y, hoy en día, aunque no viste de túnica, sus “hermanos”, saben que el Espíritu Santo, lo acompaña.
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