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Localsábado, 21 de mayo de 2022

Trabajar en la basura: la vida se acorta

Más de 400 familias se mantienen de la labor diaria de recolección de material reciclable para subsistir en condiciones precarias

Nallely Casillas / El Sol de Sinaloa

Aquí, los mismos recolectores lo dicen: la falta de oportunidades laborales y de estudios, problemas de seguridad y el acceso a una vivienda digna, los orillan a auto emplearse removiendo la basura para recolectar material reciclable para vender.

El contraste es que esta actividad, expuesta a alturas temperaturas y a gases de residuos, provoca una depauperación de la vida misma, aunque aseguran gozar de buena salud, lo cierto es que viven en contacto con bacterias dañinas y con falta de sanidad.

En un recorrido realizado por El Sol de Sinaloa en el basurón municipal, se constató que las inclemencias laborales vulneran a cualquiera que pone un pie ahí para trabajar.

Los pepenadores deben caminar largas distancias para poder acceder al relleno sanitario, deben pagar cuotas a los representantes de las cooperativas receptoras de desechos y en algunas ocasiones hasta vender más barato su pepena, con tal de sacar la “papa” del día.

Un panorama desolado

El relleno sanitario del municipio está rodeado de colonias invasoras donde la mayoría de sus habitantes, son desplazados de las zonas serranas que por la violencia, que se vieron en la necesidad de comenzar de cero y buscar un lugar donde habitar.

Estos asentamientos, carecen de servicios básicos como la luz eléctrica, acceso a la educación y hasta alumbrado público; convirtiéndose estos en unos de los motivos que obliga a sus habitantes a trabajar en el basurón.

Esmeralda, una mujer de lucha

Es una mujer divorciada y con ella, arrastra situaciones de precariedad y violencia, pero con buena cara, busca salir adelante y darle lo mejor a sus 5 pequeños.

Esmeralda y sus hijos, habitan una pequeña casita instalada en la Ampliación Bicentenario al pie del basurón. Es una de las más de 400 familias de esta invasión, dice que en su casa carece de servicios y a sus hijos de le complica el acceso a la educación.

En su rutina, Esmeralda madruga para hacerle de desayunar a sus 5 hijos, de los cuales; dos de ellos estudian secundaria en el turno matutino y tres más primaria en el vespertino.

En lo que unos van y otros vienen de la escuela, ella se hace el tiempo para subir al relleno sanitario, acomoda sus horarios para cumplir con las tareas del hogar, preparar la comida y regresar al basurón.

La mujer compartió que su meta diaria, es recolectar alrededor de 10 bolsas jumbo de plástico que en promedio acumulan 15 kilos de basura, esto equivale a los 200 o 250 pesos que es lo que ella necesita para sobrevivir al día.

Desde que inició como pepenadora, se ha dedicado a recolectar cartón, latas, papel, plástico duro, pet y aparatos electrónicos, además de curiosear algo que pueda servirle para su hogar.

Impacto en la salud

El paso de los años, el absorber gases que desprenden los residuos diariamente y el exponerse a las altas temperaturas del sol y del clima, ha impactado directamente en la salud no sólo de Esmeralda, sino también de los trabajadores de la pepena.

Esmeralda refirió que la piel se les ha tostado y que a diario se exponen a enfermedades como el cáncer de piel, picaduras de insectos, heridas profundas, infección de estómago, garganta, ojos, en las mismas heridas.

Explicó que por la necesidad de sacar el sustento diario, no se permiten reposar las enfermedades y que incluso algunos ni atención médica reciben.

En su andar, Esmeralda se cataloga como una pepenadora independiente, pues asegura que hay líderes de cooperativas que cobran una cuota mensual por pepenar, por lo que ella prefiere buscar a sus clientes y vender su basura al mejor comprador.

En promedio, hay 400 familias solamente del sector bicentenario, que se emplean de la pepena en el basuron, mientras que 200 familias más se emplean en las plantas recicladora del sector.

Un diagnóstico a contrarreloj

Al respecto, el Subsecretario de Desarrollo Sustentable, Carlos Alejandro Carrasco Cota, reveló que a raíz de la pandemia, la generación de basura ha sentado hasta un 30 por ciento en Sinaloa, donde en promedio, 0.98 kilogramos son producidos por persona.

Nos hemos dado la tarea de hacer estudios que tienen que ver con el manejo de residuos, donde se están depositando y cuáles son las necesidades que tienen los municipios para hacer un buen uso de los residuos”, detalló.

Compartió que en la entidad, alrededor del 50 por ciento de la basura que se genera en la entidad es orgánica, lo que significa que hay un potencial para el reciclado de residuos.

Tenemos que ir minimizando nuestra generación de basura, a través de leyes, educación ambiental, tecnología y lo tenemos que ir planteando de forma gradual”, dijo.

Datos para considerar

Solamente tres municipios depositan la basura en cuatro rellenos sanitarios, conforme a la normatividad vigente (NOM SEMARNAT-2003):

Ahome, dos rellenos sanitarios privados reciben 495 toneladas por día

Navolato, un relleno sanitario privado procesa 140 toneladas por día.

Culiacán, un relleno sanitario privado recibe 400 toneladas por día.

La situación que guardan los municipios, es la siguiente:

Los más críticos son Culiacán y Mazatlán, que disponen de forma inadecuada, arriba de 2,300 toneladas diarias.

9 municipios carecen de infraestructura de relleno sanitario, al no disponer con terreno ni medios preparatorios legales, como estudios y permisos: Culiacán, Navolato, Mazatlán, Angostura, Mocorito, Elota, San Ignacio, Badiraguato y Sinaloa

8 municipios cuentan con terrenos y estudios con avances parciales entre 30 y 50%: Guasave, Salvador Alvarado, El Fuerte, Choix, Escuinapa, Rosario, Cosalá y Concordia

El municipio de Ahome no presenta problemas porque cuenta con un relleno sanitario concesionado.

Concordia requiere estudio hidrológico porque está a pie de una microcuenca.

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