Trampas mortales
Las banquetas del centro de la ciudad están plagadas de hoyos que han ocasionado accidentes de peatones, sobre todo de personas invidentes
Martín Tamayo
Culiacán, Sin.- Un problema que día a día sufren los peatones en el centro de la ciudad de Culiacán, es la posibilidad de caer en alguno de los agujeros de las banquetas que existen en las transitadas calles de esa zona.
Comerciantes y peatones exigen a las autoridades municipales reparar esos hoyos que se han convertido en verdaderas trampas mortales, en las cuales ya han caído algunas personas.
Lo cierto es que aún no existe un proyecto que permita mejorarlo en todas sus condiciones, desde las calles en mal estado, drenes pluviales, banquetas con hundimiento y por supuesto, los hoyos que son el problema de peatones de todas las edades.
Yo creo que las autoridades deben tomar cartas en el asunto, porque son detalles que deben estar arreglando siempre, prevenir esos incidentes de las personas ante todo ancianos y personas con alguna discapacidad.
Lucero Valle, empresaria.
Sin embargo, un grupo de personas coincidieron que el Ayuntamiento de Culiacán tiene la obligación de mantener en condiciones favorables el primer cuadro de la ciudad.
empleada de una tienda comercial.
Asimismo, Germán Íñiguez dijo que este problema lo tienen que ver las autoridades. "En lo personal, me tocó ver un día cuando una joven invidente, cayó y se quebró un pie, entonces, que arreglen esos detalles que van en aumento".
Invidentes, más afectados
Son muchas las personas con capacidades diferentes que transitan por el primer cuadro de la ciudad, y ellos son los más afectados.
Alfredo Pulido, de 40 años, invidente, quien en días pasados ya cayó en una de esas trampas mortales, pidió que las autoridades arreglen esas calles.
Alfredo.
Alfredo también denunció la incomodidad que existe cuando se topan con lonas, que los comerciantes ponen al paso, y pegan sobre el rostro de una persona.
Dijo que sus días malos como invidente significan empujones en el transporte público, ofensas verbales e incluso físicas de las personas a mi alrededor.
Mientras que, para definir sus mejores días solo hay una respuesta: “¿Días buenos en qué? Pues creo que los sábados y domingos cuando hay menos gente”.
Rodrigo Pérez, estudiante de prepa.
Es triste ver cómo la gente cae en esos espantosos hoyos, sobre todo los invidentes, que andan con su bastón”.