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Policiacajueves, 30 de diciembre de 2021

El último adiós de una niña llamada Azul

Con un cielo gris, teñido de tristeza, familiares y jornaleros de La Capilla, despiden a Alma Delia en su camino al sur de Guerrero

Nallely Casillas / El Sol de Sinaloa

Para el funeral, se instaló una carpa de funeraria afuera de los dormitorios 104 y 105 del módulo 7, en donde la menor vivía con su madre, sus hermanos y su padrastro.

Al velorio llegaron las amiguitas de Azul y algunos jornaleros vecinos del módulo, quienes velaron el cuerpo por unas horas, antes de emprender una larga jornada de viaje.

En punto de las 3:30 de la tarde de este jueves, llegó una carroza de la funeraria Mexicana, que será el transporte hacia Xochistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero, donde será enterrado el cuerpo de la niña al lado de sus ancestros.

Junto con ella, se regresó Lucy, la mamá de Azul, y dos hermanitos más que vivían junto con ellas en el campo agrícola.

Una vida llena de violencia

Al igual que su madre, Azul y sus hermanos vivieron por muchos años violencia familiar, víctimas de su padre, quien siempre que se emborrachaba, ya fuera allá en Xochistlahuaca o acá en los campos agrícolas de Navolato, arremetía con golpes contra ellas.

Aterrizó en estas tierras en busca de un mejor futuro para ella y sus hijos, pero nadie les dijo que el paraíso no cabía en una estrecha barraca sin ninguna estrella, construidas con láminas galvanizadas y pisos de tierra, en donde sin embargo, la niña era feliz.

Lucy se trajo a Azul y a dos hijos más, dejando a otros tres en Guerrero, a quienes cada semana les giraba dinero a través del servicio de envío, remos necesarios para subsistir en una comunidad devorada por la pobreza.

Viajaron los cuatro juntos a Sinaloa, huyendo de la cara de la desgracia y la precariedad, sin imaginar que finalizarán el año sin Azul, sin ella, Alma Delia, la niña de las sirenitas, víctima de la negra mano de la violencia feminicida.

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