Ara Gutiérrez, la bailarina tlaxcalteca que desafió la violencia en la danza
La artista escénica revela cómo los estereotipos de cuerpo y la violencia institucional marcaron su paso por la academia, hasta hallar en el flamenco un espacio de libertad y creación genuina
Karla González
“Sí, yo soy una desertora de la Escuela Nacional de Danza. Estoy muy agradecida de haber hecho la audición y haberme quedado, pero también muy agradecida de haber decidido -por congruencia ética, personal y política- dejar la escuela, porque son lugares muy violentos”.
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“Hay procesos que no son sanos, que no nos van a cuidar, que no nos van a dar esa fibra artística. El arte y la danza justo se hacen desde esa entraña de estar viva, de no tener que mutilarte, y poder lanzar lo que tienes hacia el mundo”.
Fue así como la artista tlaxcalteca decidió tomar otros caminos, pues de la danza clásica dio un salto a la danza flamenca, una manifestación en la que encontró no sólo mayor libertad creativa, sino también libertad y bienestar con su propio cuerpo.





























