Marina Abramović, explora los límites de transgresión al cuerpo
Con sus performances, la artista plantea el dolor como la conexión con la conciencia
KARLA GONZÁLEZ / El Sol de Tlaxcala
El performance como acto de transgresión a las convencionalismos sociales, ese el sello de la artista Marina Abramović, nacida en Belgrado en 1946, quien en sus presentaciones artísticas utiliza su cuerpo y el dolor para explorar la dualidad de la vida y la muerte.
Marina Abramović estudio en la Academia de Bellas Artes de Belgrado y en 1973 inició con sus primeros performances como solista a los que llamó “ritmos”.
La búsqueda espiritual a través del arte ha sido el objetivo en la vida de Abramović, pues catalogó sus piezas de performance como actos chamánicos para liberar la energía vital del cuerpo y del alma.






























