Piñatas de barro, una tradición milenaria
¿Sabías que, durante la conquista, los españoles introdujeron esta tradición como método de evangelización?
Fabiola Caballero
Uno de los elementos típicos de las celebraciones mexicanas son las piñatas. Sería difícil imaginar las posadas sin estas coloridas decoraciones originalmente hechas de barro y rellenas de frutas de temporada como tejocote, jícama, caña de azúcar, naranja y dulces.
La tradición fue arraigada en México durante la conquista. Los frailes agustinos de Acolman Nezahualcóyotl, actualmente Estado de México, celebraron las primeras “misas de aguinaldo”, que más tarde se convertirían en “posadas”.
La piñata tradicional está hecha con una olla de barro y en forma de estrella. El forraje de papeles multicolores representa la tentación y los picos, los siete pecados capitales. Los ojos vendados y el palo, la fe; y el relleno, las bienaventuranzas de Dios.
Actualmente, la compra de piñatas de cartón ha desplazado de manera considerable a las de barro, asegura Polo Díaz, piñatero de oficio.



























