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Culturalunes, 6 de abril de 2026

Los “dioses de papel”, tradición sagrada de San Pedro Tlachichilco ¿Por qué fue interrumpida?

Rituales ancestrales quedaron suspendidos desde 1983 tras una serie de muertes que la comunidad interpretó como una advertencia de las deidades

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Karen Aicitel Lira

De acuerdo con lo relatado por el cronista Arturo Castelán, estas piezas, elaboradas principalmente con  papel picado, de gran relevancia en la región, son consideradas “hijos de la tierra”, intermediarios entre los seres humanos y la madre naturaleza. 

Más que objetos, eran concebidos como entidades vivas, dotadas de energía y carácter propio, a las que se debía respeto absoluto. Su carácter sagrado era tal que no cualquier persona podía verlas o tocarlas, y eran descritas como deidades celosas.

Tradición interrumpida desde 1983. Esta es la razón

La continuidad de esta tradición se interrumpió de manera definitiva en 1983. Tras la realización del último ritual, una niña perteneciente a la familia encargada de un oratorio falleció, y posteriormente murieron siete de sus familiares.

En ese momento, las figuras fueron guardadas en baúles entre ellos uno de color azul que simboliza la tierra dentro de los oratorios, donde permanecen hasta hoy bajo resguardo.

Origen, forma y energía de las deidades

El cronista cuenta que los dioses de papel tienen un origen que remite a prácticas prehispánicas. Con el tiempo, incorporaron elementos como la vestimenta de manta, asociada al siglo XVI, reflejando procesos históricos y culturales en la región.

De ahí que se considere que quien inicia una ofrenda adquiere también el compromiso de mantenerla, pues interrumpir el vínculo podría tener consecuencias.

Oratorios familiares y espacios sagrados

En San Pedro Tlachichilco, los oratorios eran espacios familiares. Cada clan tenía su propio grupo de deidades y su propio recinto ritual, donde se realizaban ceremonias específicas.

Uno de estos oratorios, dedicado a San Antonio de Padua, resguardaba dos baúles con las figuras sagradas. Con el paso del tiempo, varios de estos espacios fueron profanados, lo que contribuyó al abandono de las prácticas.

Además, dentro de estos oratorios existía un oráculo, al que se acudía para consultar a las deidades sobre distintos temas de la vida cotidiana.

¿Cómo se comunicaban con los dioses?

La comunicación con estas deidades se realizaba mediante rituales ancestrales. Se utilizaban elementos como un báculo, hierbas incluida la marihuana y alcohol. Durante la ceremonia, una mujer entraba en un estado de conexión espiritual y comenzaba a hablar en lengua otomí.

Su pareja, un hombre, fungía como intérprete, traduciendo los mensajes al resto de los asistentes. A través de este proceso, la comunidad podía hacer preguntas sobre cuándo llovería, cuándo sembrar o qué decisiones tomar.

Estas prácticas eran estrictas: los niños no participaban, y todo el ritual se desarrollaba bajo normas de respeto hacia las deidades.

La creencia de una advertencia divina

Sobre lo ocurrido tras el último ritual, el cronista Arturo con base en testimonios de pobladores refieren que los dioses eran considerados celosos. Según esta creencia, habrían reaccionado ante el cambio cultural de la comunidad, donde varias familias comenzaron a adoptar el catolicismo, el cristianismo y procesos de mestizaje.

Bajo esta interpretación, las familias decidieron que su conocimiento ya no debía transmitirse, lo que derivó en el abandono de los rituales.

Una presencia que no desaparece

A pesar de que los rituales dejaron de realizarse hace más de cuatro décadas, los dioses de papel han tenido presencia reciente. Durante la ofrenda del equinoccio de 2026, estas figuras acompañaron la ceremonia. 

Sin embargo, permanecen resguardados, el cronista advierte que se trata de piezas que no cualquiera puede tocar o incluso observar, debido a su carácter sagrado, también destacó que si los dioses volvieron a la ofrenda de la Madre Tierra es porque decidieron no pasar al olvido.

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