Localdomingo, 10 de junio de 2018
Chapulín, una plaga que afecta a cultivos de la región
Con remoción del suelo se puede combatir
Juan Manuel Aguirre

Tulancingo, Hidalgo.- Las lluvias para el sector campesino de la región, son muy favorables e ideales para la siembra del maíz y otros cultivos como hortalizas y frutales, aunque en esta temporada, a diferencia de otras, han sido escasas. Así lo expresó Heladio Gómez Ivey, vecino de Santa Ana Hueytlalpan, ingeniero agrónomo especialista en plagas y enfermedades en diferentes cultivos. Sobre el rendimiento de las cosechas, el profesionista comentó que hay un problema que se ha convertido en un dolor de cabeza para los productores, como lo es la plaga de los chapulines que ha generado estragos en el campo de las regiones Tulancingo y Otomí-Tepehua. Ya sean jóvenes, conocidos como ninfas o adultos, tienen un ciclo biológico en lo que han hecho su hábitat, es decir, en los cultivos que poco a poco los van destruyendo, lo cual se traduce en pérdidas para los campesinos y que pueden poner en riesgo sus cosechas. Estos insectos de la familia de los acrídidos pueden alimentarse de una variedad extensa de plantas, tanto cultivadas como de vegetación silvestre. Se conocen más de 400 especies de plantas que les sirven como alimento Los daños son ocasionados por ninfas y adultos al alimentarse del pasto en los potreros y agostaderos, los cuales inician su recuperación al establecerse el período de lluvias, después de un período de sequía de seis a siete meses, por lo que al consumir el pasto se acentúa la falta de forraje para el ganado. Los ganaderos y campesinos —agregó el entrevistado—, deben monitorear la población de chapulines al inicio de la temporada de lluvias, e iniciar las medidas de control mientras estos se encuentren en el estado ninfal y todavía en los sitios de eclosión. El control de esta plaga se realiza tradicionalmente mediante el barbecho o el rastreo, con la finalidad de remover el suelo de los terrenos en donde las hembras depositaron sus huevecillos, y así exponerlos a condiciones climáticas adversas y al ataque de sus enemigos naturales. Aunque es importante también buscar el apoyo técnico de expertos en la materia para que recomienden gradualmente el uso de insecticidas, plaguicidas o fungicidas.