La botana, el plus de varias cantinas de Pachuca
Comer mientras se bebe es una tradición añeja proveniente de España, según algunos relatos
Maximiliano Pérez
Regularmente el menú es variable, entonces cada día se puede encontrar algo distinto. Los costos son aplicables prácticamente en las bebidas alcohólicas y los alimentos van de cortesía, eso sí, entre más consuman los parroquianos, más les llenan el estómago.
Algunas cantinas famosas en las que se puede encontrar botana son: “Salón Pachuca”, “El Regio”, “El León II”, “La Barata” y algunas más del gusto de cada quien. Los horarios de cierre de estos establecimientos están fijados a las 9 de la noche y la “botana” puede encontrarse regularmente a la hora de la comida.
“A nosotros nos gusta venir aquí al Salón Pachuca porque la verdad se come bastante y el sazón es muy bueno, el requesón casero es algo que no se encuentra en muchos lados y con sus totopos uff, sabe bien rico”, agregó Juan Gómez, trabajador de una constructora.
En las cantinas, la comida que se sirve, generalmente en pequeñas porciones y de manera informal, se llama “botana” porque originalmente se refería a un aperitivo, similar a las tapas españolas, que acompañaba la bebida y ayudaba a prolongar la estancia en el establecimiento.
El término evolucionó para describir cualquier tipo de comida que se sirve en pequeñas cantidades para compartir, especialmente en ambientes sociales informales como las cantinas.
La palabra “botana” proviene del tapón de una bota de vino, que a menudo era una rodaja de embutido. Este aperitivo acompañaba la bebida en las cantinas, permitiendo a los clientes disfrutar de más tiempo y consumo.
La botana en las cantinas no solo es un acompañamiento para la bebida, sino que también cumple la función de estimular el apetito, crear un ambiente social y permitir que los clientes permanezcan más tiempo en el establecimiento.
Son muy variadas y pueden incluir desde cacahuates y papas fritas hasta tacos, tostadas, o platillos más elaborados como carne tártara o caldo de camarón, dependiendo del lugar.
Este concepto es una tradición arraigada en muchas regiones de México, especialmente en aquellas con fuertes influencias españolas, como la Comarca Lagunera y León.
“Yo llevo años viniendo aquí al regio con mis amigos, la verdad nos encanta la botana , más cuando son mariscos, es un ambiente agradable porque además hay música en vivo, con que vengas dos horas ya te vas bien comido y bien bebido”, dijo entre risas Juan Carlos.
En estos lugares que fueron recorridos por El Sol de Hidalgo, parece que la comida no se acaba, incluso hay mesas en las cuales los parroquianos todavía no acaban con la sopa, cuando ya tienen encima el plato fuerte o un entremés. Platos entran, platos salen y también las bebidas para acompañar los platillos.
El favorito de la gente sin duda es el chamorro, ese pedazo de carne porcina que en adobo con su cebolla morada y un toque de limón o más salsa (dependiendo el gusto) hace que una cerveza se disfrute con mayor alegría. Regularmente una pieza de chamorro deja llena a una persona, no hay necesidad de repetir, comentan los cantineros.
“Nosotros amamos los días de chamorro, ese si es el que de plano no se quiere uno perder, acompañado de una cerveza y una buena platica, vale la pena pagar el consumo, lo demás es bueno, pero el chamorro, ese se lleva todo de gane”, exclamaron un grupo de amigos mientras degustaban.
Para rematar, hay quienes aplican el consumo de la botana para la famosa cruda, pues un caldito de camarón o sopa de zetas, les levanta el ánimo y hasta se vuelven a pedir otra ronda de bebidas.





















