Para Rivas López, la simulación amplía el panorama del alumnado: “La teoría ya la tienen; lo importante es transportarla a la práctica. Cuando logran conjuntar ambos conocimientos, el médico egresa mejor preparado”, explica.
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Ha enfocado su labor en la formación práctica de estudiantes de medicina, mediante el uso de simuladores de alta fidelidad / Karen Hernández / El Sol de Tulancingo
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Sandy Rivas López destaca la participación femenina en la ciencia y en la medicina de Tulancingo.
Médica cirujana originaria de la Ciudad de los Satélites, actualmente se desempeña como catedrática en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), donde forma parte del Centro de Simulación Clínica.
Con siete años de trayectoria académica, Rivas López ha enfocado su labor en la formación práctica de estudiantes de medicina, mediante el uso de simuladores de alta fidelidad que permiten recrear escenarios clínicos antes de que el alumnado enfrente a pacientes reales.
Desde la infancia tuvo claro su objetivo profesional. Proveniente de una familia de médicos —abuelo, padre, tío y primos dedicados a esta profesión— señala que desde los cinco o seis años se visualizaba ejerciendo la medicina. El interés no solo estaba en el diagnóstico, sino en el trato directo con el paciente y la interacción humana que implica la práctica clínica.
Su acercamiento a la docencia también tiene raíces familiares. Tanto su abuelo como su padre se desempeñaron como docentes en la Facultad de Medicina, lo que influyó en su decisión de integrarse al ámbito académico. Aunque comenzó como oyente en actividades docentes, formalizó su incorporación en 2019 y actualmente es parte del equipo que consolidó la materia de Integración Básico-Clínica.
Esta asignatura, cuenta, es relativamente nueva en la currícula y articula los conocimientos teóricos adquiridos en el aula con la práctica en simuladores. El objetivo es que, al llegar al internado y posteriormente al servicio social, el estudiantado tenga dominio previo del equipo médico y de diversos procedimientos, especialmente en áreas como urgencias.
En el Centro de Simulación se trabaja conestudiantes de quinto a noveno semestre, provenientes no solo de Tulancingo, sino también de otros campus del estado. Las prácticas incluyen simuladores de paciente pediátrico, adulto y obstétrico, entre ellos una simuladora de embarazo, lo que permite abordar distintos grupos de edad y escenarios clínicos.
En cuanto a los desafíos personales, reconoce que durante su etapa como estudiante enfrentó la dificultad de separarse de su familia. Aunque es originaria de Tulancingo, cursó la carrera en Pachuca, lo que implicó largas jornadas académicas, poco descanso y menor convivencia familiar. Considera que la formación médica es demandante y requiere disciplina constante.
Sobre barreras en el ejercicio profesional, señala que no ha enfrentado obstáculos directos por cuestión de género; sin embargo, reconoce que históricamente algunas plazas médicas estaban destinadas únicamente a hombres.
Desde su perspectiva, el 8 de marzo representa la apertura para que las mujeres sean consideradas en igualdad de condiciones dentro del campo laboral. “A veces ciertas plazas eran únicamente para hombres. Afortunadamente ahora tenemos igualdad de oportunidades, somos igual de capaces”, sostiene.
En el ámbito académico ha observado un cambio significativo: en los últimos dos años, la matrícula femenina ha aumentado de manera notable. Mientras anteriormente los grupos estaban equilibrados, actualmente en algunos salones las mujeres representan entre el 60 y 70% del alumnado. Incluso menciona grupos donde solo hay dos o cuatro hombres frente a más de 30 mujeres.
Este fenómeno coincide con testimonios de estudiantes que señalan que, en décadas pasadas, la medicina era considerada una profesión predominantemente masculina. Hoy, gracias a la visibilización de los derechos de las mujeres, existe mayor libertad para elegir carrera. Algunas alumnas refieren que, aunque en sus familias inicialmente se les sugirieron profesiones tradicionalmente feminizadas, optaron por estudiar medicina y se convirtieron en las primeras médicas en su entorno familiar.
Además de su labor en la UAEH, Rivas López trabaja en un centro de capacitación en la Ciudad de México, donde imparte cursos para médicos en formación y futuros especialistas. Es instructora certificada por la American Heart Association (AHA), donde ofrece capacitación en reanimación cardiopulmonar básica y avanzada para lactantes, niños y adultos, así como cursos de manejo avanzado de trauma.
También ha participado en jornadas de servicio en comunidades con alta necesidad de atención médica, donde junto con otros profesionales brindan consultas y, al finalizar la semana, atención especializada con el apoyo de médicos especialistas.
Para la médica tulancinguense, formar nuevas generaciones en la región representa una responsabilidad y una satisfacción. Considera que compartir conocimientos contribuye a que los futuros médicos desarrollen habilidades clínicas con mayor seguridad, lo que impacta directamente en la calidad de atención a la población.
Desde la simulación clínica, Sandy Rivas López participa en la construcción de una generación médica con mayor preparación práctica y con una participación femenina cada vez más visible en las aulas y en los hospitales.