
Tulancingo, Hidalgo.- La Parroquia de Santiago Apóstol, que en su inicio fue construida de mampostería, con piso de tablón y ladrillo, es un monumento arquitectónico, icono de Santiago Tulantepec. Este templo se localiza a 15 minutos del centro de Tulancingo, a un costado de la Presidencia, en el primer cuadro de la cabecera municipal. El santuario parroquial se empezó a edificar en febrero de 1940, fecha en que Alberto Garrido Hernández colocó la primera piedra, leyenda registrada en la placa que a la letra dice: “Donación de la fábrica de Santiago y obreros de este pueblo.” La capilla cuenta con cinco altares unidos por piedra con argamasa y detallados con madera finamente labrada. La torre, de regular elevación, está formada por dos cuerpos, donde se encuentran tres campanas, las cuales se usaban para llamar a los niños a la escuela, o a la gente cuando había fiesta en el pueblo. En el interior hay una notable pila bautismal de piedra, la cual fue trabajada por Cristóbal Franco, en el año 1691. Con la reconstrucción se amplió el frente y se le incorporó una cúpula; el decorado, que en su momento fue de madera, ahora es de yeso u otros materiales, incluyendo a los santos. La casa cural, ocupada como sacristía y bautisterio, cuenta con un patio y un atrio bardado. Este monumento es marco de despedidas, uniones y festejos; un lugar de reunión, devoción y comunión, que convergen en una filosofía única.