Tendenciasviernes, 27 de febrero de 2026
Boca arriba o boca abajo: la forma correcta de secar los vasos en casa
La duda es recurrente: ¿deben dejarse boca arriba o boca abajo?
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

Secar los vasos después de lavarlos parece una acción menor dentro de la rutina doméstica, pero la forma en que se colocan sobre la superficie puede influir en la higiene del hogar y en la conservación del cristal. La duda es recurrente: ¿deben dejarse boca arriba o boca abajo?
Especialistas en higiene en la cocina coinciden en que, tras el proceso de lavado de trastes, los vasos deben escurrirse primero y posteriormente colocarse boca abajo, pero bajo ciertas condiciones. Esta posición facilita que el agua residual termine de deslizarse por gravedad, evitando la acumulación de humedad en el fondo interior, donde suelen formarse marcas o depósitos de minerales.
Sin embargo, el punto crítico no es solo la orientación, sino la superficie. Si el vaso se coloca directamente sobre una mesa o un trapo húmedo, el borde —que es la zona de contacto con la boca— puede contaminarse con bacterias presentes en la superficie. Por ello, se recomienda utilizar un escurridor limpio, preferentemente con rejillas que permitan la circulación de aire y reduzcan el contacto directo.
Cuando se dejan boca arriba, el interior tiende a retener humedad por más tiempo, especialmente en climas fríos o con poca ventilación. Este ambiente cerrado favorece la proliferación de microorganismos y la aparición de olor a humedad, sobre todo si los vasos se guardan antes de estar completamente secos.
En cocinas profesionales y establecimientos de alimentos, los protocolos de seguridad alimentaria establecen que el secado debe realizarse al aire, sin utilizar paños que puedan transferir bacterias o pelusas. Además, el almacenamiento se hace una vez que el vaso está totalmente seco, para evitar la formación de moho o manchas de sarro.
En términos prácticos, la recomendación es clara: después del lavado con detergente y un enjuague adecuado, los vasos deben escurrirse y colocarse boca abajo en un escurridor limpio y seco, permitiendo ventilación. Una vez eliminada por completo la humedad, pueden almacenarse en alacenas limpias.
Más que una cuestión estética, la forma correcta de secar los vasos incide directamente en la higiene en la cocina y en la prevención de bacterias. Un hábito sencillo puede marcar la diferencia en la limpieza del entorno doméstico.