Tendenciasjueves, 26 de febrero de 2026
Orden correcto al lavar los trastes; paso a paso para evitar enfermedades
Expertos coinciden en que un orden adecuado minimiza la contaminación cruzada
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

El proceso de lavado de trastes después de preparar alimentos es más que una rutina doméstica: es una práctica que incide directamente en la higiene de la cocina y la prevención de enfermedades transmitidas por alimentos. Expertos en inocuidad alimentaria coinciden en que un orden adecuado y técnicas eficientes minimizan la contaminación cruzada —la transferencia no deseada de microorganismos entre utensilios— y reducen riesgos sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece en sus principios de seguridad alimentaria que, además de manipular y cocinar adecuadamente los alimentos, es esencial mantener limpias las áreas y utensilios que entran en contacto con los alimentos para prevenir la propagación de patógenos.
Entre sus recomendaciones generales se encuentran evitar la contaminación de alimentos por personas o superficies sucias, usar agua segura y garantizar que los utensilios estén libres de residuos antes del almacenamiento o uso posterior.
Aunque no existe una norma única sobre la secuencia del lavado, instituciones especializadas en higiene doméstica y seguridad alimentaria sugieren una estrategia de lavado de menor a mayor suciedad. El punto de partida recomendado son los utensilios más limpios y delicados, para evitar que residuos de grasa o alimentos ensucien las herramientas ya lavadas.
Vasos y copas. Suelen tener menor cantidad de residuos y son más frágiles, por lo que limpiarlos al inicio evita que la grasa de otros utensilios se adhiera a ellos.
Cubiertos. Tenedores, cucharas y cuchillos son relativamente fáciles de limpiar y no requieren tanta fuerza como utensilios grandes.
Platos y tazones. Tienden a contener restos de comida seca o adherida que requieren frotado bajo agua corriente.
Utensilios de cocina. Cucharones, espátulas y tablas de cortar, especialmente si han estado en contacto con alimentos crudos, deben limpiarse y, en algunos casos, sanitizarse por separado para evitar contaminación cruzada.
Ollas y sartenes. Por su mayor carga de grasa y residuos, se dejan al final para que la suciedad no afecte el agua o la esponja que se usa para los demás trastes.
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Antes de iniciar, se recomienda raspar y desechar los restos de comida sólida para mantener el agua de lavado más limpia por más tiempo. Además, remojar los utensilios con detergente y agua caliente por breves periodos facilita la eliminación de grasa y suciedad adherida.
La OMS también destaca en sus “Reglas de Oro” para la preparación higiénica de alimentos la importancia de mantener superficies y utensilios limpios y de lavar las manos antes de manipular alimentos y utensilios limpios para impedir la transferencia de microorganismos dañinos.