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Ciencia y Saludmartes, 3 de marzo de 2026

Día Mundial de la Vida Silvestre: tres plantas medicinales y aromáticas que sanan comunidades

Estas plantas también protegen ecosistemas en Latinoamérica

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Francisco Rueda / El Sudcaliforniano

Por Astrid Arellan

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Planta puño: un jardín para la salud comunitaria

“Nosotras, las mujeres abuelas, conversamos y trajimos las medicinas que conocemos y que seguimos sembrando”, cuenta Uribe Salgado. Ceima Cachivera, fundada en 1978, está habitada mayoritariamente por pueblos cubeo, desano, piratapuyo, tukano y yurutí.

Como afirma la sabedora: “Ese Bûûrö limpia todas las enfermedades dentro de la barriga”. Esta planta puño se distingue por su bulbo ligeramente áspero y delicado —la parte que se utiliza en la medicina tradicional,— mientras que sus pequeñas hojas azul verdoso, al crecer, se coronan con flores que combinan matices blancos y morados.

En O’KO PAK’O, las plantas puño crecen ordenadas en hileras. Su cuidado es minucioso: en verano hay que deshierbar, abonar y regar con suficiente agua para que el calor no las marchite. “Si uno no cuida, se mueren todas las plantas”, advierte Uribe Salgado.

En el caso de la planta puño, siguen investigando de qué otras maneras pueden transformarla para crear productos como jarabes.

Además, las sabedoras están preparando la publicación de un compendio con las principales plantas para tratar enfermedades comunes, dentro de un proyecto del Ministerio de Ciencias de Colombia que busca fomentar usos sostenibles y alternativos de la biodiversidad amazónica.

Orégano queretano: el aroma que protege al semidesierto

Estas características —además de su uso como especia en la gastronomía mexicana— la han convertido en un producto de alto interés comercial en comunidades como Cadereyta de Montes, donde llegó a llamársele el “oro verde” del Semidesierto Queretano-Hidalguense.

Además de su fama curativa, el orégano queretano es una pieza clave en la estructura de los matorrales del semidesierto: aporta sombra, refugio y alimento a insectos y aves, y ayuda a sostener el equilibrio del matorral xerófilo.

Frente a este panorama, el Jardín Botánico Regional de Cadereyta cultiva el orégano queretano en alta densidad dentro de áreas dedicadas a los colibríes para multiplicar aromas y néctar, con el objetivo de incentivar la presencia de polinizadores residentes y migratorios.

Al final, una banca invita a detenerse y reflexionar sobre cómo contribuir a su conservación, mientras se contempla de nuevo el orégano en flor.

“La tesis del Jardín Botánico —que está alineada con las estrategias de todos los niveles— es resaltar el vínculo que tenemos con la naturaleza”, concluye Sánchez. “Resumido en una frase muy socorrida: ‘Sin plantas no hay futuro porque de ellas dependemos’”.

Uña de gato: una liana única en la Amazonía

Sobre la evidencia científica de las propiedades terapéuticas de la planta, estudios in vivo han mostrado que la uña de gato posee propiedades antiinflamatorias, inmunomoduladoras y antioxidantes.

Además, la sobreexplotación comercial también resulta un factor importante debido a la recolección selectiva e intensiva de la planta sin un plan de manejo, lo que ha generado disminuciones locales en su abundancia.

“Desde la década de 1990, la uña de gato ha sido altamente demandada en el mercado internacional como fitomedicamento”, agrega Villalba. “En muchos casos la extracción de la corteza implica el anillado o descortezado completo del tallo, que puede generar la muerte de la planta si no se realiza con técnicas adecuadas”.

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Este artículo se publicó el 3 de marzo en Mongabay Latam.

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