A la disminución de talla se suma la reducción en volumen. “Pides 100 o 200 docenas y te entregan 80%, 60% o incluso menos; no es un tema de mal tiempo, es que no la están encontrando”, añadió.
Alcance de la veda y fundamentos
Respecto al periodo establecido, señaló que “los investigadores y científicos dicen que en dos años se va a repoblar y eso va a permitir darle certidumbre a la pesquería”, proceso que continuará bajo seguimiento técnico.
La supervisión del cumplimiento corresponde a la Dirección de Vigilancia de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), instancia facultada para aplicar las medidas previstas en la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables.
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Plato de almeja chocolata listo para su consumo, uno de los bivalvos más representativos del litoral sudcaliforniano. / Foto: Alberto Cota / El Sudcaliforniano
La Paz, Baja California Sur. –A dos meses de haber entrado en vigor laveda temporal para la almeja chocolata (Megapitaria squalida) en la zona marina frente a Loreto, el análisis técnico y productivo coinciden en un mismo punto: la disminución progresiva en la talla promedio y en la disponibilidad del recurso.
La restricción, vigente del 1 de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2027, fue establecida con base en la opinión técnica del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), organismo sectorizado de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), con el objetivo de favorecer la recuperación poblacional de la especie y sostener la pesquería en el mediano plazo.
Desde la perspectiva técnica, el oceanólogo Ezequiel Hugo Hernández Zúñiga, con más de 40 años de experiencia en la industria pesquera y fundador de la empresa comercializadora De Garo JA MAT, explicó que la reducción sostenida en la talla es un síntoma clásico de presión sobre una población.
“Cuando estás viendo que las tallas van disminuyendo de manera paulatina y continua, no le estás dando la posibilidad a la población de recuperarse. Si a eso le sumas que no tengas la cantidad que estabas pidiendo, son dos síntomas muy claros de un efecto negativo en la población que estás capturando”, señaló.
De acuerdo con su experiencia en la comercialización, hace una década era común recibir almejas de alrededor de 300 gramos por pieza.Actualmente, indicó, predominan ejemplares de entre 150 y 180 gramos, con casos de 120 gramos y, en situaciones más críticas, piezas de 80 gramos. “Cuando alguien saca una de 80 gramos es porque ya no había ni de 100 ni de 120; es un indicador de que el recurso no se está encontrando en la misma proporción”, explicó.
La medida aplica exclusivamente en la franja marina de 0 a 120 metros de profundidad frente al municipio de Loreto. No incluye a Bahía Magdalena ni a Bahía Almejas, dos zonas estratégicas para esta pesquería en Baja California Sur, donde la actividad permanece abierta durante ocho meses del año. En esa región, la captura se permite de enero a agosto y se establece una veda temporal del 1 de septiembre al 31 de diciembre, conforme al calendario vigente para dichas áreas.
De acuerdo con la Carta Nacional Pesquera, las capturas más significativas de almeja chocolata se registran en Baja California Sur, entidad que aporta alrededor del 81% de la producción nacional. El documento refiere que, tras un periodo de incremento gradual en las capturas hasta 2015, se observó una tendencia descendente a partir de 2016, hasta alcanzar en 2023 uno de los valores de producción más bajos de los últimos años, con aproximadamente 600 toneladas reportadas (Conapesca, 2023). Estudios académicos publicados en 2010 reportaban volúmenes cercanos a las mil toneladas anuales, lo que permite dimensionar la variación registrada en poco más de una década.
El titular de la Secretaría de Pesca, Acuacultura y Desarrollo Agropecuario de Baja California Sur, Alfredo Bermúdez Beltrán, precisó que la decisión responde a estudios del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacacultura Sustentables (IMIPAS). “La veda es solo en Loreto, no en Bahía Magdalena, y se hace en relación a un estudio que realiza el IMIPAS. Los bajos niveles de extracción que existen en este momento dan como resultado que hay que hacer una veda de dos años para que se repueble otra vez la pesquería en el área de Loreto”, indicó.
Pescador en jornada de trabajo en la zona costera; la pesquería de almeja chocolata permanece en veda en el municipio de Loreto. / Foto: Alberto Cota / El Sudcaliforniano
La disposición establece que las y los permisionarios y concesionarios deberán presentar un inventario de existencias al inicio del periodo de veda, conforme a los formatos oficiales, y precisa que el traslado del producto desde la zona restringida requiere contar previamente con la guía de pesca debidamente validada por la autoridad competente.
Conforme a dicha legislación y a la Ley de Pesca y Acuacultura Sustentables del Estado de Baja California Sur, las sanciones administrativas pueden contemplar multas económicas, el decomiso de embarcaciones, artes de pesca o productos obtenidos de manera ilegal, así como la suspensión o revocación de permisos y autorizaciones. En casos de captura ilegal, la normativa federal prevé además la posibilidad de prisión preventiva y sanciones económicas que pueden oscilar entre 10 mil y 30 mil días de salario mínimo, dependiendo de la gravedad de la infracción. Para su determinación se consideran factores como la reincidencia y los beneficios obtenidos.
En relación con la reducción en la talla de los ejemplares, Alfredo Bermúdez Beltrán señaló que la dinámica del mercado incide de manera directa en las características del producto que se demanda. “Eso depende de lo que el mercado pida. Ahora sucede lo del ostión: quieren almejitas más chicas para que sean de bocadillo. Esa talla, independiente de que esté normada, depende mucho del mercado”, expresó.
Comerciantes de productos marinos posan con un platillo de almejas, en un contexto de ajuste en la oferta tras la entrada en vigor de la veda temporal. / Foto: Alberto Cota / El Sudcaliforniano
El crecimiento de barras de ostiones y establecimientos especializados en cocina de mar ha ampliado el consumo de bivalvos en diversas ciudades del país. En ese contexto, Ezequiel Hernández Zúñiga indicó que hace más de una década la almeja chocolata tenía una presencia menor frente a otras especies como la almeja pismo; sin embargo, su comercialización se incrementó de manera sostenida y actualmente se distribuye a distintos puntos del territorio nacional, entre ellos Cancún, Tulum, Mérida, Monterrey y Oaxaca.
Desde su perspectiva técnica, permitir que los ejemplares alcancen y superen su talla reproductiva constituye un factor determinante para la estabilidad del recurso. “Tienes que dejarle un espacio para que se reproduzca; si no, vas agotando una zona y luego otra”, señaló, al referirse a la necesidad de considerar los ciclos biológicos dentro de las decisiones de extracción y consumo.
En este contexto, Hernández Zúñiga planteó la corresponsabilidad del sector gastronómico en las decisiones de consumo. Indicó que México se ha consolidado como potencia gastronómica y que la reinterpretación de productos marinos por parte de chefs y restaurantes ha fortalecido la demanda de bivalvos.
Al respecto, sostuvo que los establecimientos pueden incorporar criterios de sostenibilidad en sus decisiones de compra. Entre las opciones mencionó priorizar ejemplares de mayor talla —por ejemplo, alrededor de 200 gramos—, lo que permitiría su reproducción previa, o bien reducir voluntariamente el consumo en determinados periodos para favorecer la recuperación del recurso.
“Si me traes almeja de ese tamaño, le entramos; si no, no la quiero”, ejemplificó sobre la posibilidad de establecer parámetros de compra vinculados al peso. También consideró que, en ausencia temporal del producto, pueden utilizarse otras especies disponibles conforme a su estacionalidad.
Ahorita es fundamental comunicar, es fundamental sensibilizar.Ezequiel Hernández, oceanólogo y fundador de la comercializadora De Garo JA MAT
El valor económico estimado de la pesquería de almeja chocolata en la zona de Loreto se sitúa alrededor de los 2 millones de pesos. De acuerdo con Alfredo Bermúdez Beltrán, los productores que cuentan con permisos para su captura suelen estar habilitados en otras pesquerías, lo que, señaló, permite diversificar su actividad y amortiguar el impacto derivado de la suspensión temporal.
Entre las opciones planteadas se encuentra la pesca de escama, así como la posibilidad de incorporarse a servicios asociados a la pesca deportiva, segmento que —indicó— mantiene una tendencia de crecimiento en el municipio de Loreto.
A dos meses de haber iniciado la veda, el seguimiento a la dinámica poblacional en la zona restringida y la evolución de la talla promedio en los puntos de comercialización serán indicadores relevantes para valorar los alcances de la medida. El resultado dependerá del monitoreo científico continuo, el cumplimiento de la normatividad vigente y las dinámicas de mercado que inciden en la extracción y el consumo de uno de los bivalvos emblemáticos del Mar de Cortés.