Sin embargo, el calor acumulado durante el día en sus residencias los obligaba a salir a las baquetas por las tardes para esperar que sus casas se enfriaran y se mantenían frescos a la vez que socializaban.
Docentes de educación básica reciben propuesta que utiliza fotografías históricas y recorridos urbanos para enseñar historia, geografía y ciencias a niñas, niños y adolescentes
Las autoridades del Ayuntamiento de Los Cabos habían comprometido sostener una reunión este miércoles para brindar soluciones ante la falta de energía pero los funcionarios los dejaron plantados
Desde el 2023, el Instituto Municipal de Planeación está trabajando en un catálogo de playas que permita al municipio colocarse como un referente nacional de inclusión y garantización de los espacios públicos
También pide a la presidenta municipal Milena Quiroga que suspenda la aplicación del PDU de Las Playitas-Todos Santos-El Pescadero hasta que sea revisado con estas comunidades
El Oomsapas y la Conagua iniciaron desde este fin de semana la distribución de agua gratuita del plan emergente para atender el desabasto del recurso tras la clausura del Pozo Estrella y el Pozo Chaparro.
En menos de un mes, BCS registró la mitad de los casos que se documentaron en todo 2025. Las autoridades sostienen que cada crimen está resuelto, aunque los presuntos feminicidas aún no han sido sentenciados
Durante el verano las familias paceñas acostumbraban salir a la banqueta en su mecedora para lidiar con el calor. / Julián García / El Sudcaliforniano
La Paz, Baja California Sur.- Durante los siglos XIX y XX, los primeros habitantes de La Paz, Baja California Sur luchaban contra las condiciones extremas del clima propio de un desierto, por lo cual acostumbraban construir sus casas con techos altos y ventanas amplias.
La poltrona, que no es más que una silla mecedora, era muy común en esos tiempos. Colocada bajo la sombra de los árboles, sobre la banqueta, al frente de las casas pasaban horas y aprovechaban para saludar a las personas que pasaban. Los paceños le llamaban salir a tomar el Coromuel, en referencia a la historia de un misterioso barco que ingresaba con la brisa de la tarde a la bahía de La Paz.
A ciencia cierta no se sabe con precisión si se trataba de un pirata de apellido Cromwell o de un barco que tenía escrito ese nombre, ya que existen pocas referencias históricas concretas, pero sí muchas leyendas. Aunque la tradición oral menciona que entre 5 y 6 de la tarde el pirata Cromwell ingresaba a la bahía de La Paz para ocultarse, de ahí que exista la playa que tiene el nombre deformado de Cromwell a Coromuel.
Actividades económicas para el desarrollo de La Paz. / Foto: Cortesía / Archivo Histórico Pablo L. Martínez
Ernesto Adam Ruiz, director de Bibliotecas del Estado de Baja California Sur, explica que todos los habitantes de La Paz salían a la banqueta a refrescarse con el viento mientras tenían la oportunidad de saludar a los transeúntes, una costumbre exclusiva de los paceños. Menciona que su familia llegó a La Paz en 1959 procedente de Tecate, Baja California y esa costumbre la conoció hasta que llegó al “Puerto de Ilusión”.
“A las 5 de la tarde era más refrescante estar afuera que adentro de la casa, ya que no existía el aire acondicionado”. Mencionó que otro elemento único de la ciudad de La Paz es la inclinación hacia la playa de tal forma que la conversación común entre el paceño de mecedora y el paceño que transitaban era preguntar: “¿a dónde vas?, y la respuesta voy para abajo, ya que los paceños antiguos eran muy parcos para platicar”, aseguró.
Otro dato interesante de la época era la forma de vestir de la clase trabajadora antes de que existieran las marcas famosas de pantalones de mezclilla, los paceños elaboraban sus pantalones de ese tipo de tela que era la más resistente con la costumbre de usar la valenciana además portaban un machete pequeño a un costado sobre el cinturón, camisa blanca y sombrero de palma, huarache de correa y paliacate, “parecían gente uniformada”.
En La Paz había muchas huertas, los terrenos de las casas medían 30 metros de frente por 50 metros de fondo y en los patios había árboles de todo tipo y muchas personas trabajaban en las huertas, el pantalón ofrecía resistencia para el trabajo de subirse de subir a las palmeras y árboles para podarlos por lo cual al salir de su trabajo pasaban por enfrente de la casa y tenían interacción con los residentes.
A las 5 de la tarde era más refrescante estar afuera que adentro de la casa, ya que no existía el aire acondicionado. / Foto: Cortesía / Archivo Histórico Pablo L. Martínez.
La costumbre de salir en las mecedoras por las tardes era tanto para personas humildes como para las más adineradas. En la esquina 5 de Mayo y Paseo Álvaro Obregón vivía la familia del empresario, político y exjefe del territorio, Miguel L. Cornejo Romero, y en las casas contiguas; frente al malecón, era costumbre por las tardes que las personas esperan el coromuel en sus poltronas.
Las poltronas o sillas mecedoras surgieron en Inglaterra durante el siglo XVIII, hechas de barrotes y tenían formas rectas por lo cual en el año de 1787 ya se había generalizado el uso de este tipo de sillas y aparecía en el diccionario de Oxford, pero fue cuando el carpintero Alemán Michael Thonet descubrió el proceso para curvar la madera, en el año de 1860 creó las mecedoras de madera curvada.
El nombre poltrona o silla poltrona proviene del Italiano potro que quiere decir cama y se designa poltrona a un sillón acolchado ancho y bajo con cojín en el asiento, su nombre proviene de poltrón que quiere decir “flojo, vago o perezoso”.