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Análisismiércoles, 8 de abril de 2026

Opinión por Celia Maya / La herencia de Zapata

Emiliano Zapata, caudillo, incorruptible e indómito, nació el 8 de agosto de 1879 y murió el 10 de abril de 1919, víctima de la traición.

Fue un líder natural, incómodo para los caudillos que aspiraban al predominio político nacional.

Su encuentro con Villa fue anecdótico, pero sin efectos prácticos. Sus hombres, en una cafetería céntrica de la Ciudad de México, son imágenes de la antítesis del orden social.

No hay un lema más genuino en la historia política de México que el de “Tierra y libertad”.

El zapatismo no tenía cabida en un modelo corporativo manipulado por el poder político como material de propaganda y legitimidad política.

Su ideario languidecía ante los credos ideológicos de nuevo cuño. No cabía en el marco inédito de una sociedad liberal capitalista.

En la gran diversidad de realidades, la lectura de las tesis de Zapata es un episodio más, pero en la diversidad y pluralidad de las regiones del país todavía se perciben las germinales tesis libertarias del caudillo suriano.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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