La cocina consciente no nació de una moda, sino de la experiencia
Producto, temporalidad y respeto
Comer local también es una decisión consciente
“Trato de apoyar lo más que se pueda el producto local”, explica, y recomienda visitar mercados como Jamaica, Medellín o el Mercado del 100, donde los productores se encuentran a menos de 100 kilómetros. “No saben los productazos que tienen”.
La cocina cotidiana también puede ser nutritiva
La clave está en dejar de asociar lo saludable con lo aburrido o lo insuficiente. “Hay esta falsa idea de que lo saludable… te vas a quedar con hambre. Y no es cierto”.
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Cuando se le pregunta por el mayor obstáculo para democratizar la cocina saludable, Pia no duda: “Educación”. Desde el acceso desigual a alimentos hasta la percepción de que comer bien es caro o insípido, el problema es estructural.
Siempre fan de los datos curiosos. En Aderezo.mx está aprendiendo a moldear sus papilas gustativas. Además de comer –y decirte dónde–, también hace recomendaciones de cine y música. Yes, chef!
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La cocina consciente busca respetar el producto, su origen y la forma en la que llega al plato. / Foto: Cortesía Pia Quintana
Si alguna vez has llegado a tu casa después de un día eterno y has pensado que una sopa de sobre “no puede ser tan mala”, no estás solo. Comer mal por cansancio, prisa o pura inercia es casi un deporte nacional. Pero ¿y si la cocina pudiera ser un acto de cuidado, placer y conciencia sin volverse una tortura gourmet ni un castigo de hojas verdes? Para la chef Pia Quintana, la respuesta está en entender que lo que ponemos en el plato también construye cómo vivimos.
Con más de 20 años de trayectoria, formación en cocinas de alto nivel como El Bulli y Arzak en España, experiencia en hoteles de lujo y una profunda conexión con la gastronomía mexicana, Pia ha hecho de la cocina consciente una filosofía práctica, lejos de dogmas y etiquetas. “Al final del día es la gasolina que le pones a tu cuerpo, ¿qué escoges ponerle?”, reflexiona la chef, una pregunta simple que, en realidad, lo cambia todo.
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Hablar de gastronomía consciente suele despertar sospechas, como dietas restrictivas, ingredientes imposibles o platos tan perfectos que dan miedo comerlos. Pia Quintana desmonta ese prejuicio desde su propia historia. Su acercamiento no fue planeado ni académico, sino resultado de la vida y del trabajo.
“Más allá de la gastronomía consciente este es un poco el cómo entender que la cocina tiene muchos aspectos, tiene desde esta parte consciente desde entender de dónde vienen tus productos”, explica. Fue a partir de su experiencia diseñando un menú para un spa, a principios de los años 2000, cuando comenzó a investigar el impacto real de los alimentos en el cuerpo. “Empecé a leer sobre qué pasaba con el alimento que tú metías a tu cuerpo, si era bueno, si era malo”.
Ese proceso la llevó a experimentar consigo misma, observar cómo respondía su organismo y comprender qué comer mejor no se trata de perfección, sino de balance. “Hay esta parte de lo alcalino y lo ácido… en lo ácido podemos ir desde tabaco, alcohol, estrés, malos pensamientos y también vienen refrescos, comida procesada, comida chatarra”. En contraste, lo alcalino se construye con frutas, verduras, productos de temporada y prácticas que cuidan el bienestar integral.
Elegir ingredientes de temporada ayuda a mejorar el sabor de los platillos y reduce el impacto ambiental. / Foto: Cortesía Pia Quintana
Uno de los pilares del enfoque de Pia es el respeto absoluto por el ingrediente. Para ella, cocinar bien no significa hacer platos complicados, sino saber cuándo detenerse. “Primero es de qué forma puedo sacar lo mejor de ese producto con lo menos posible”, afirma.
Su ejemplo es tan cotidiano como revelador: un brócoli o broccolini no necesita grandes artificios. “No vas a dejar al pobre brócoli en un agua horas… es una verdura a la que ya le faltaste el respeto”. El punto no es impresionar, sino honrar lo que se cocina.
Esa misma lógica se extiende a la elección de ingredientes. Pia no se define como radical ni extremista. “Yo no estoy clavada ni satanizo… no todo tiene que ser súper sano”, aclara. Sin embargo, sí hay una conciencia constante: leer etiquetas, evitar productos ultraprocesados y elegir alimentos cuya procedencia sea clara. “Si leo una etiqueta y no puedo pronunciar los ingredientes, híjole, como que no”.
La cocina consciente no solo se juega en el plato, sino en el impacto que genera. Pia lo resume con una idea, no basta con que algo sea “orgánico” si viajó miles de kilómetros para llegar a tu mesa. Por eso insiste en mirar hacia lo local, lo cercano y lo de temporada.
Este enfoque también atraviesa su trabajo profesional, donde diseña menús que cambian cada cuatro meses y responden a las estaciones. “No se te antoja cuando hace calor un estofado de carne… unos ceviches, algo mucho más fresco”. Cocinar con la temporada no es una regla rígida, sino una forma natural de escuchar al cuerpo y al entorno.
Uno de los grandes mitos alrededor de comer bien es que requiere horas, técnica o ingredientes caros. Pia lo desmiente con ejemplos concretos y realistas. “Una quesadilla, pero con tortilla de maíz, con queso bueno, con unos frijoles, con aguacate, ahí ya tienes una comida completa”.
El problema, explica, no es el platillo, sino cómo se arma. Lo mismo ocurre con los yogurts, las sopas o los molletes: “Yogurt sin azúcar, natural, alto en proteína… cena de cero complicaciones”. Incluso defiende alimentos injustamente subestimados, como las sardinas. “Las sardinas son lo máximo, son baratísimas… pan tostado, aguacate, jitomate, sardinas”.
Respetar el ingrediente significa intervenirlo lo menos posible para conservar su sabor y nutrientes. / Foto: Cortesía Pia Quintana
Para Pia, una despensa consciente empieza antes de entrar al súper. “Creo que lo primero es organizarte: ¿qué voy a cocinar y cuándo lo voy a cocinar?”. Planear, hacer listas y dedicar un par de horas a preparar bases puede cambiar por completo la relación con la comida.
Su método incluye remojar legumbres, asar verduras como camote o betabel y congelarlas para usarlas durante la semana. “Entonces ya tienes cosas que te facilitan la preparación”. Herramientas como la airfryer también juegan a favor, siempre que exista una mínima planeación.
“Hay una falta de educación en todos los ámbitos sociales”, señala, pero también reconoce que hoy existen más herramientas que nunca. “Desde un video de YouTube hasta un libro de cocina, hasta Chat GPT, te pueden llevar de la mano”. La invitación concreta es perderle el miedo a experimentar.
Lejos de posturas rígidas, Pia Quintana defiende un enfoque flexible y humano. “No tiene nada de malo el taco de carnitas… pero también busco el balance de un 80-20”. Comer consciente no significa renunciar al placer, sino entender cuándo, cómo y por qué se come lo que se come.
Platillos sencillos pueden convertirse en comidas completas si se combinan adecuadamente los ingredientes. / Foto: Cortesía Pia Quintana
En estos tiempos donde la comida suele vivirse con culpa, prisa o automatismo, su mensaje resulta refrescante: cocinar puede ser sencillo, nutritivo y profundamente disfrutable. Basta con mirar el ingrediente, escucharse un poco más y recordar que cada comida es una oportunidad de cuidarse sin solemnidad.
Para Pia Quintana, esta filosofía no se queda en el discurso, se materializa en Índigo by Pia, su proyecto de catering a la medida donde la cocina consciente cobra forma en cada menú. Desde el respeto absoluto al producto de temporada hasta el acompañamiento cercano al comensal.
Índigo by Pia fusiona técnicas globales con sabores profundamente mexicanos, apostando por platillos equilibrados, honestos y pensados para disfrutarse sin excesos. Más que banquetes, Pia propone experiencias culinarias que alimentan con intención, demuestran que comer bien no es una moda ni un lujo.