El libro del Salón Tenampa: Para leer, cocinar y brindar con otra historia de México
La publicación celebra un siglo de existencia, páginas en las que se canta, brinda y comparte desde Garibaldi
Francisco Charqueño / Aderezo
Hay catedrales que no se levantan con piedra sino con canciones, brindis y platos al centro. En México, solo hay una donde la música vernácula y la gastronomía nacional han convivido durante un siglo sin pedir permiso: el Salón Tenampa.
En sus mesas se ha llorado, celebrado, compuesto y cocinado la historia del país, y hoy, a cien años de su fundación, esa memoria se convierte en libro.
La presentación de Tenampa, voz y sabor de México no es solo el lanzamiento de una publicación conmemorativa: es la confirmación de que este recinto de Plaza Garibaldi sigue siendo la mayor y más reconocida catedral popular de la música mexicana.
“Más que llegar a los 100 años, el reto es hacer de este lugar algo eterno”, dice Fernanda Aguilera, directora del Salón Tenampa. “Que siga siendo mágico, lleno de música, artistas, bohemia y punto de reunión. Eso es un privilegio”.
La casa donde nació una tradición
“Cuando me avisaron que venía Ed Sheeran, salí corriendo”, recuerda Fernanda Aguilera. “Y terminé viendo a uno de los cantantes más famosos del mundo cantando aquí, como uno más. Eso solo pasa en el Tenampa”.
Un legado que también se come
Ese lenguaje es el que articula Tenampa, voz y sabor de México, un libro que no solo recorre la historia del recinto, sino que la traduce en recetas creadas por chefs contemporáneos que también han vivido el salón desde lo personal.
Platillos que narran melodías en El Tenampa
Josefina Santa Cruz recuerda que muchas de sus primeras noches bohemias terminaron aquí. “Mis primeras borracheras fueron en el Tenampa, con ponchecito de granada. Cumplir 100 años no se dice fácil. Ser parte de esto es un orgullo enorme”.
Atala Olmos, chef de Rocasal y Cortile, concibe al Tenampa como lugar de fiesta. La receta que aportó fue tostadas de salpicón de lengua con verduras encurtidas, botana clásica para mesa larga.
Alexis Ayala, chef de Pargot, suma una dobladita de papa rellena de pulpo adobado, pensada para cerveza, tequila y mariachi. “El Tenampa significa ser mexicano. Aquí se bebe, se canta y se comparte”.
Un libro que se canta y se brinda
El volumen se completa con una sección de “recetas de casa” —birria, pozole, torta ahogada, chile en nogada o jericalla— y un apartado de bebidas emblemáticas como el ponche de granada o la Margarita Garibaldi.
Lo más destacado del libro es que no separa historia y cocina: cada receta narra una melodía y cada texto se lee como una canción, confirmando que el Tenampa es un lugar donde México no solo se recuerda, sino que se sigue viviendo.
Un siglo después, el Tenampa sigue otorgando “el gusto de la provincia jalisciense y el arraigo de la herencia musical de todo México”. Porque hay historias que no se leen en silencio: se cantan, se brindan y se comparten.
Editor y reportero del suplemento Aderezo en todas sus plataformas desde hace un año y hace una década en la OEM.


























