Pan de muerto: Simboliza el ciclo de la vida y la muerte. La bolita al centro es un cráneo y las cuatro canelas representan los huesos de las cuatro extremidades y las lágrimas que lamentan a los difuntos. Varía según la región; humanos animales, plantas y seres fantásticos
Dulce de Calabaza: También conocido como Calabaza en Tacha, este postre de fruta caramelizada es uno de los más comunes y tradicionales para poner en la ofrenda.
Dulce de Tejocote: Esta fruta de origen mexicano es muy utilizada para cocinar en la última época del año, también por ser la temporada en la que mejor se da.
Mole: Es un platillo originario de Puebla que se prepara en casi todo el año y que se volvió una parte fundamental de los elementos culinarios que se encuentran en las ofrendas.
Tamales: Históricamente es una de las comidas tanto prehispánicas como coloniales que eran colocadas en honor a los muertos con una gran diversidad de rellenos dulces y salados.
Fruta: Se coloca para los viajeros que recorren el camino a su ofrenda. Se utilizan sobre todo aquellas de temporada como la caña de azúcar, los tejocotes, la naranja, la jícama y la manzana, que sirven también para adornar el altar con sus olores y sabores.
Atole o chocolate caliente: De la misma forma que los tamales, el atole viene del maíz y representa una parte importante de la cultura culinaria en México, así como el chocolate caliente. Estas dos bebidas se pueden colocar también como una bebida tradicional para acompañar los alimentos.
Bebidas: Dependiendo de los gustos de la persona fallecida, se colocan distintos tipos de bebidas con alcohol, por ejemplo, el pulque, aguardiente, tequila o sin alcohol: el café de olla, arroz con leche o aquello que soliera tomar nuestro ser querido.
Dulces típicos: Podemos encontrar distintos tipos que van desde figuras de amaranto, alegría, palanquetas o fruta cristalizada.