Sal negra del Himalaya, el secreto de las recetas veganas para lograr el sabor a huevo
El azufre es el secreto de este peculiar ingrediente que es muy famoso que logra un sabor y olor similar al huevo
El azufre es el secreto de este peculiar ingrediente que es muy famoso que logra un sabor y olor similar al huevo

Monserrath Solís / Aderezo
¿Alguna vez te has preguntado cómo logran sabores similares al huevo en platillos veganos y/o vegetarianos? Pues aunque no lo creas, este peculiar gusto en paladar, viene de un tipo de sal.
La sal negra del Himalaya, también conocida como kala namak, es un condimento originario del sur de Asia que se ha vuelto imprescindible en la cocina vegana contemporánea. Su popularidad no se debe a su color, ni a su origen mineral, sino a algo más sorprendente como su aroma y sabor que recuerdan al huevo cocido.
Este rasgo la ha convertido en un sustituto clave para recrear platos tradicionales sin ingredientes de origen animal, desde desayunos, hasta aderezos y “huevos” veganos.
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A pesar de su nombre, esta sal no siempre es negra. Suele presentarse en tonos grisáceos, rosados o violetas. Es una sal de roca rica en minerales y compuestos de azufre (por eso su olor y sabor). Contiene principalmente cloruro de sodio, como la sal común, además de sulfuro de hierro, sulfatos y sulfuro de hidrógeno (este último es responsable del olor característico a huevo).
El proceso tradicional implica calentar sal del Himalaya a altas temperaturas junto con hierbas y carbón, lo que altera su composición química y su aroma. Además de su uso culinario, en la medicina ayurvédica se ha empleado históricamente para problemas digestivos.
Porque ninguna otra sal reproduce el sabor del huevo, pues gracias a su perfil sulfuroso, aporta umami y notas similares a la yema cocida, lo que permite recrear platos clásicos sin utilizar productos animales. Por eso se utiliza en preparaciones como tofu revuelto estilo “huevo”, mayonesa vegana, ensalada de “huevo” con garbanzo, tortillas españolas veganas, “huevos rellenos” vegetales, salsas cremosas o incluso pequeñas cantidades bastan para transformar completamente el sabor del platillo.
Su intensidad es tal que muchos chefs sugieren tratarla más como una especia que como una sal convencional. Algunas recomendaciones son:
Añadir al final de la preparación. El calor prolongado puede disminuir su aroma sulfuroso, por lo que suele espolvorearse justo antes de servir.
Usar cantidades pequeñas. Un exceso puede resultar invasivo. Se recomienda empezar con una pizca e incrementar gradualmente.
Combinar con grasas vegetales. Funciona especialmente bien con tofu, aguacate, mayonesa vegana o aceites, que ayudan a fijar su sabor.
Emplearla como sal de acabado. También puede espolvorearse sobre ensaladas, verduras asadas, fruta fresca, palomitas o aderezos
De acuerdo con el sitio Olivera d’Atenea, algunas de sus bondades de uso son:
Es ideal para las dietas bajas en sodio porque contiene menos sodio que la sal común.
Según la medicina ayurveda se considera un remedio para las digestiones.
Contribuye a mantener una piel suave y radiante, gracias al hierro y azufre.
Fortalece el cabello gracias a los minerales esenciales que contiene.
Constantemente en este espacio de comida de la India, llamado Naan, realizan talleres de comida con ingredientes 100% libres de origen animal. Síguelos en redes.

Ingredientes:
½ taza de papa rallada
½ taza de cebolla rallada
¾ taza de harina de garbanzo
½ taza de agua
½ cucharadita de sal negra
Pimienta al gusto
Aceite de oliva al gusto
Ninguna otra sal reproduce el sabor del huevo, pues gracias a su perfil sulfuroso, aporta umami y notas similares a la yema cocida
Modo de preparación
En una olla o sartén agregar aceite de oliva y calentar.
Agregar la cebolla y acitronarla ligeramente a fuego medio.
Agregar la papa y seguir salteando unos minutos para precocerla. Retirar la cebolla y papa, reservarlas a temperatura ambiente.
En un bowl combinar la harina de garbanzo, agua, sal negra y pimienta, revolver hasta obtener una mezcla homogénea.
Cuando la cebolla y papa estén a temperatura ambiente, combinarla con la mezcla de harina de garbanzo.
Calentar un sartén antiadherente pequeño a fuego medio y agregar aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente agregar la mezcla de la tortilla.
Con una espátula revolver constantemente la mezcla para que se vaya cocinando uniformemente.
Cuando la mezcla esté a la mitad de cocción dejar de mover y permitir que se dore ligeramente la tortilla. Despegar con ayuda de la espátula.
Voltear la tortilla con un movimiento del sartén o utilizar un plato para ayudarnos.
Dejar cocinar por un par de minutos más y voltear de nuevo la tortilla sobre un plato. Servir.
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Editora en Aderezo OEM. Catadora empírica de elotes preparados y chais. Me gustan los objetos, ingredientes y lugares que cuentan historias. Fanática del vintage.