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Tendenciaslunes, 12 de enero de 2026

El tomate era considerado tóxico: la fruta que pasó de “manzana venenosa” a estrella de la cocina

Este infaltable de muchas cocinas en el mundo, alguna vez fue considerado todo un peligro para el consumo humano, esta es la historia de su reivindicación

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Francisco Charqueño / Aderezo

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No era el tomate, eran los platos

Durante el siglo XVIII, el tomate ganó el apodo definitivo de “manzana venenosa”. Se creía que los aristócratas enfermaban o morían tras consumirlo, lo que parecía confirmar su toxicidad. Sin embargo, el problema no estaba en la fruta, sino en los utensilios.

Las élites europeas solían comer en platos de peltre, una aleación con alto contenido de plomo. La acidez natural del tomate provocaba que el metal se filtrara en los alimentos, causando intoxicaciones graves. Sin conocimientos de química que explicaran el fenómeno, el tomate fue señalado como el culpable.

De adorno a alimento

Este mismo recelo se trasladó a Norteamérica. Aunque ya a finales del siglo XVIII se cultivaba en las colonias, se hacía más por curiosidad que por interés culinario.

Salem, Nueva Jersey, y la leyenda del tomate

El impulso definitivo

La inmigración europea, especialmente italiana, a finales del siglo XIX y principios del XX fue clave para la popularización del tomate en Estados Unidos. Con ella llegaron recetas, salsas y platillos —como la pizza— que terminaron por convertirlo en un ingrediente cotidiano.

Incluso figuras históricas ayudaron a cambiar su imagen. Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos, cultivaba tomates y los sirvió a sus invitados en 1806, un gesto sorprendente para una sociedad que aún los creía venenosos.

De villano a protagonista

Lo que alguna vez fue temido hoy es indispensable. El tomate pasó de ser una “manzana envenenada” a uno de los pilares de la gastronomía mundial. Su historia recuerda que muchas creencias alimentarias nacen del miedo, la desinformación o el contexto cultural, y que incluso los ingredientes más comunes esconden pasados insólitos.

Así, la próxima vez que muerdas un jitomate o prepares una salsa, vale la pena recordar que, durante siglos, alguien pensó que ese acto podía ser mortal.

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