El Tren Maya tiene un tren gastronómico, se llama Janal y esto es lo que sirven
Este nuevo tren se integra a las modalidades ya existentes; servirán cocina regional, narrativa cultural y turismo ferroviario en el sureste
Este nuevo tren se integra a las modalidades ya existentes; servirán cocina regional, narrativa cultural y turismo ferroviario en el sureste

Francisco Charqueño / Aderezo
Viajar por el sureste mexicano siempre ha sido una experiencia que apela a los sentidos: la selva que se abre paso entre los rieles, los vestigios mayas a pocos kilómetros y una cocina que condensa historia, territorio y comunidad. Ahora, el Tren Maya suma una nueva capa a ese recorrido con Janal, su tren restaurante, una propuesta que convierte el trayecto en un acto de mesa compartida.
El nombre no es casual. Janal significa “comer” en lengua maya, y funciona como declaración de principios: aquí la gastronomía no es un servicio accesorio, sino el eje de una experiencia culinaria en movimiento. Este nuevo tren se integra a las modalidades ya existentes —Xiinbal, de viaje regular, y P’atal, de larga distancia—, pero con una vocación distinta: hacer del viaje mismo el destino.
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El diseño de los vagones retoma la estética modernista inspirada en Luis Barragán, donde la luz, el color y la geometría dialogan con el paisaje. Mesas para dos y cuatro personas, asientos reclinables y grandes ventanales panorámicos permiten que la comida se disfrute al mismo ritmo que la selva, los pueblos y las zonas arqueológicas que atraviesa el tren. Comer aquí no es solo alimentarse, es mirar, oler y escuchar el territorio.

En lo gastronómico, Janal funciona como una vitrina del sureste. La propuesta retoma platillos emblemáticos como la cochinita pibil, los salbutes, el queso relleno, los panuchos, el brazo de reina o los tamalitos de chipilín, recetas que condensan saberes domésticos, técnicas ancestrales y productos locales. La idea, según explicó el director general del Tren Maya, Óscar David Lozano Águila, es que cada bocado dialogue con la región que se recorre, convirtiendo el menú en un mapa comestible.
A esta narrativa se suma la Cerveza Tren Maya, una cerveza artesanal ámbar creada exclusivamente para acompañar la oferta gastronómica. Su perfil —ligeramente dulce, con notas tostadas provenientes de la malta y el caramelo— busca maridar con la intensidad de los guisos yucatecos y del sureste. Estará disponible no solo en Janal, sino también en Xiinbal y P’atal, reforzando la idea de una experiencia integral.
Más allá del plato, Janal también se presenta como una plataforma de colaboración con la industria restaurantera y hotelera de la región. Lejos de competir con los establecimientos locales, el proyecto busca amplificar sus cocinas, nombres y productos ante miles de pasajeros, posicionando al Tren Maya como un escaparate gastronómico y cultural.

Aunque aún no se han anunciado costos ni fechas exactas de apertura al público, Janal apunta a algo más ambicioso que un comedor sobre rieles: convertir el acto de viajar en una forma de conocer el sureste a través de su cocina, donde cada trayecto termina con un “buen viaje”, pero también con un “buen provecho”.
Editor y reportero del suplemento Aderezo en todas sus plataformas desde hace un año y hace una década en la OEM.
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