Bateador Emergente / Cacahoatán: la parranda y el exceso de alcohol, la cantina pública de Víctor Pérez Saldaña
En Cacahoatán las ferias de pueblo suelen extremadamente concurridas, son de alguna manera la forma de encontrar un espacio para salir de la monotonía, populares por tradición, ayudan a tener momentos de encuentro social.
Sin embargo, el grupo convocó a miles en el parque del municipio, era muchísima gente que llegó para disfrutar de su agrupación, luces, sonido, escenario listos.
Para quienes no entiendan el término, el diccionario les puede facilitar entender los conceptos
Ni Protección Civil ni la policía municipal garantizaron seguridad. Hubo conatos de bronca controlados por la misma gente —no por las autoridades. ¿Y si alguien hubiera muerto? ¿Y si estallaba una pelea masiva? ¿Quién habría respondido?
Esto no fue un error de logística: fue una omisión sistemática. Una feria sin filtros, sin orden, sin respeto al ciudadano. ¿Y el alcalde? Encabezando la borrachera.
Las críticas no son nuevas. A Víctor Pérez Saldaña se le ha señalado por improvisación, falta de sensibilidad social y un estilo de gobierno más preocupado por las apariencias que por los resultados. Lo que pasó en esta feria no solo lo exhibe: lo define.
Porque cuando un gobierno abandona el control, cuando normaliza el exceso y se mimetiza con la parranda, deja de ser gobierno. Se convierte en cómplice del caos.
















