Carrereando la Chuleta / Maquinaria, conciencia y voluntad: Tapachula se sacude el polvo del abandono
Aquí no hay milagros. Lo que hay es voluntad. Y cuando esa voluntad se convierte en política pública, en programa, en jornada, en resultados… entonces sí, Tapachula avanza. Y el resultado es real, tangible, y de beneficio para todas y todos.
Porque no se trata de parecer limpios, sino de vivir con limpieza. No solo del entorno, sino del espíritu. Porque en cada poda hay también una poda de indiferencia; en cada camión de residuos que se va, también se va la desidia.
La pregunta es: ¿estamos dispuestos a sostener este ritmo? Porque mantener limpia una ciudad no es tarea de un domingo, sino de todos los días. Y en esa frecuencia, en ese hábito, se juega el verdadero cambio.
Tapachula no necesita discursos rimbombantes. Necesita manos que limpien, corazones que cuiden y ciudadanos que entiendan que el respeto a la ciudad comienza en la puerta de su casa.
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