Estudió en Tapachula hasta el bachillerato y decide viajar a Monterrey para profesionalizarse en lenguas extranjeras, pero al tercer mes el amor no pudo soportar la espera y se casó.
Viví en la finca hasta los 16 años. Cuando mi padre falleció, la vida cambió para todos, más para mí, soy la hija menor de cuatro hermanos.
No existe ni un solo secreto en esta delicia dulce, mi mamá nos hacía los pasteles de cumpleaños, es algo tan hermoso que lo tengo grabado en la memoria que, acá estoy.
Me gustan las historias de éxito, sobre todo de mujeres que, sin tanto ruido, se forjan una historia convirtiéndose en ejemplo para otras…
Hace poco más de veinte años su vida cambió, se reencuentra con Herbert Schroeder, gracias a su amiga Sonia.
“Uno debe amar lo que hace”, porque en función del amor que uno le dé, en esa medida será también el orden del crecimiento empresarial y humano.
Destaca gobernador que se actúa con responsabilidad y organización en materia de protección civil, para salvaguardar la vida de la población frente a los fenómenos naturales
Irmy nació el 3 de noviembre de 1960, creó una pastelería con sello Alemán en Tapachula / Carlos Morán / Diario del Sur
Viene de una tradición familiar con especial refinamiento culinario que, de generación en generación, se han ido heredando, no solo valores y costumbres sino el amor por la cocina, por los postres. Creció en un ambiente natural lleno de amor, sus abuelos llegaron hace muchos años a la finca Irlanda y ella recuerda que siempre vivió abrazada a la finca, vivió y creció con aroma a café, así que, estar en la cocina con su madre y su abuela, era un diplomado de vida que tarde o temprano, la salvaría…
Forma un hogar con tres hijos: Ricardo, Arturo y una hija que lleva su nombre. Nuestra estelar de Diario del Sur es conocida con el nombre de Irmy. Su nombre original es Irmgard Pundt Peters.
Irmy tiene una memoria excepcional y habla que su abuela llegó a la finca Irlanda cuando nació su mamá (1928). Narra con mucha nostalgia y amor lo que vivió en las fincas, venía a la escuela, pero… Si había algún festejo siempre el postre se hacía en casa, en medio de los cafetales, bajo un clima maravilloso. “Mi abuela no tenía batidora, así que todo era a mano y usaba los ingredientes que tenía en su cocina”.
La fabricación de un pan, un pastel o un postre para celebrar, su abuela se lo hereda a su madre y, junto con mi madre, siendo niña, en la cocina ayudaba, de esta forma aprendí, no sabía que un día estaría reviviendo mi infancia, mi vida en casa, con una pastelería.
Los pasteles de “Cuchen Haus” son tan delicados y exquisitos que de boca en boca se han publicitado / Carlos Morán / Diario del Sur
Era una tradición que mi mamá hiciera los pasteles de todos y, estando casada en México, mi hijo cumplía años, entonces le llamé para que me diera la receta del “Frankfurter”, un pastel que tiene que ver con nuestra raza, somos alemanes.
Así empezó mi debut en la pastelería, le pedía a mi madre las recetas que me gustaban y las fabricaba para algún festejo familiar o para alguna amiga, primo o algún compromiso social.
Irmy es una mujer que sin proponérselo fue creando un recetario dulce, original, porque su pastelería es una creación mixta en donde imperan los sabores de Alemania.
Cuenta sobre el famoso pastel de zanahoria en donde concursa con su tía y el de su tía se convirtió en el mejor que el de nuestra protagonista de hoy, que es el que mantiene en su catálogo como uno de sus preferidos.
Irmy tiene en su pequeña pastelería en la 13ªavenida norte #53 A en Tapachula. / Carlos Morán / Diario del Sur
Irmy tuvo una infancia feliz, por eso sus postres tienen no sólo calidad, sino un ingrediente que no falla: amor. Y precisamente cuando el amor dejó de estar a punto de tu turrón en su hogar, decidió volver a Tapachula, era comenzar de nuevo…
En Tapachula tenía que trabajar, y se convierte en coordinadora del albergue “La Casa del Migrante”, al lado del padre Flor María Rigoni; ella tenía el control de todos los hermanos en movilidad que venían pidiendo auxilio, pero la modernidad y el ingreso de otras personas digitalizaron todo y sucedieron cosas.
En el albergue, Irmy cuidaba de las niñas en estado vulnerable. “Era un trabajo difícil porque la migración trae a todo tipo de personas desde sanos hasta personas con alguna adicción, personas problemáticas. Fue una enseñanza maravillosa, aprendí que yo, no soy lo más importante en la vida y que mi dolor, frustraciones y mis fracasos no eran lo peor que me había sucedido; ver a esa gente con todas sus necesidades me sacudió mi vida.” Irmy colaboró 9 años en el albergue, al lado del padre Flor María.
Y el servicio, Carlos, ahí aprendí y supe que servir es maravilloso, además de todas las enseñanzas del padre Flor María, misionero scalabriniano que ha entregado su vida a los migrantes, a quien le agradeceré hasta el último día de mi vida todas sus enseñanzas.
En el año 2018, inspirada por su hijo Arturo con el apoyo de su compañero Herbert Schroeder, así como de su hija, se atreve a comercializar pasteles y postres con recetas originales que posee.
Sorprende a la sociedad y los pasteles de “Cuchen Haus” son tan delicados y exquisitos que de boca en boca comenzó la publicidad. Era sorprendente llegar a una casa y el postre coronaba la celebración que, necesariamente se preguntaba, quién hizo el postre, y la respuesta es Irmy Pundt.
Aunque Irmy se sonrojaba, no deseaba que nadie lo supiera, tenía pena, ella dice es muy tímida, muy insegura, pero la verdad es que al estar frente a ella descubres que es una mujer sencilla, bastante humilde, encantadoramente decente y con una repostería de alta calidad.
Finalmente ya está en el mercado, todos hablan de sus pasteles, el café Covadonga, las galletas que tienen que publicitar, y estando una temporada en la 11ª Norte, su hija Irmy junto con una amiga, ingresan a las redes y se posicionan en el mercado.
Pero en el año 2002, cuando viene a Tapachula sin boleto de regreso, llegó a refugiarse a casa de su madre, venía derrotada pero mágicamente todo se transformó y le agradeció a Dios por todo, porque “viví los últimos años junto a ella”.
Todo tiene una razón en esta vida, Dios mueve a sus hijos a su antojo y a cada uno le da lo que se merece, le ayuda a reencontrarse, a volver a confiar, a empezar de nuevo y con nuestra estelar de Diario del Sur, Dios la guió para fincar su pequeña empresa familiar.
Irmgard Pundt Peters (Irmy) tiene en su pequeña pastelería en la 13ª avenida Norte #53 A, muchos productos, pero existe un pastel muy famoso que se llama “Alemán”, el Apfelkuche, Cheesecake de frutos rojos, de limón, mandarina, pastel de chocolate y moka, Frankfurter, Kranz, e incluso de elote.
Ella fabrica todos los pasteles que te puedas imaginar, postres como pie de queso con Oreo, el tradicional con manjar, y sería imposible narrar con justicia todo lo que Irmy ofrece.
La firma principal de Kuchen Haus, la misma que ha conquistado el café Covadonga, es de la hija de Félix Pundt Udhe e Irmgard Peters Grether. Y su abuela, quien inicia la historia de esta repostería, es Margarita Grether; su abuelo Rodolfo Peters y su padre son auténticos alemanes.
Todos los días fabrica pasteles, tiene una asistente que la está superando; su hija, juntas, así como ella empezó un día, la historia de los postres en la cocina, se está repitiendo: ¡y es que en la cocina se resuelve todo!, y si es con un pastel, mejor.
Irmy nació el 3 de noviembre de 1960, creó una pastelería con sello alemán, mejoró recetas y gracias al buen paladar de sus clientes, supo que su historia de vida, como sus pasteles, tienen un encanto, pero sobre todo, hay mucho amor en cada rebanada.