Culturajueves, 8 de enero de 2026
Cuentan que un anciano fantasma vigila a los noctámbulos en el parque Bicentenario
Por las madrugadas, un abuelo fantasma recorre el parque, jugando bromas a quienes caen en vicios y protegiendo la zona
Miguel Rojas

Cuenta la leyenda que, hace años, en el Parque Bicentenario por las madrugadas aparece un señor de la tercera edad, de tez blanca y con ropa antigua en muy mal estado. Su presencia busca asustar a aquellos que caen en vicios o que se hacen daño a sí mismos.
La fuerza del viento y el canto de los pájaros son la señal de que en alguna de las bancas logrará hacer su aparición. Se acerca a sus “víctimas” para jugarles bromas”: jala los pies a los adictos al alcohol para quitarles el sueño, escondiéndose entre los arbustos y repitiendo la acción hasta que, en pánico, deciden irse al no ver a nadie.
Con quienes quedan dormidos con cigarrillos en las manos, el abuelo los esconde o los arroja a lugares donde no puedan usarlos. Este ser extraordinario, que algunos llaman espectro, ha sido considerado protector del parque, aunque otros aseguran que se trata de alucinaciones provocadas por quienes han sufrido sus travesuras.
Incluso los policías que patrullan la zona saben que no están solos y permiten que el abuelo cumpla su labor de poner orden a quienes tratan el parque como si fuera un hotel. Durante su presencia, las cámaras del escudo urbano C5 suelen fallar, incapaces de captarlo; algunos dicen que de día toma la forma de un gato gris o de alguna ave, pero nadie sabe con exactitud sus transformaciones.
Los adictos que solían pasar tiempo en el parque ahora saben que no están solos y que siempre hay alguien protegiendo la zona. Todos hablan del abuelo, quien los molesta demasiado y no permite que el dios Morfeo haga su trabajo.