Deportesjueves, 17 de julio de 2025
Persisten barreras para niñas y mujeres en el fútbol, pese a avances en equidad
Aunque han logrado consolidar sus equipos en espacios antes dominados por hombres enfrentan estigmas y poca visibilidad
Manuel Núñez

En una cancha donde históricamente han predominado los equipos varoniles, hoy niñas y jóvenes entrenan tres veces por semana con metas claras: mejorar, divertirse y, en algunos casos, llegar al fútbol profesional. El proyecto Chonas Brothers, con apenas cinco meses de existencia, ha abierto un espacio a futbolistas femeninas desde los cinco años hasta la categoría libre.
José Arturo López Barrios, entrenador del equipo femenil, relata que la incorporación de las jóvenes surgió por iniciativa de ellas mismas, cuando solicitaron apoyo para seguir practicando el deporte fuera del entorno escolar. El grupo base ya contaba con experiencia en torneos escolares, lo cual permitió integrarlas rápidamente a una liga local.
“El equipo llegó a semifinales en su primer torneo. Ellas mismas buscan aprender más, hay quienes sueñan con llegar a profesional y otras simplemente quieren jugar bien”, explica el entrenador, quien también destaca la igualdad de condiciones en reglas, arbitraje y esfuerzo durante los entrenamientos.
Desde su experiencia, no hay diferencia significativa en el nivel de juego entre hombres y mujeres de la misma categoría. Además, reconoce que las niñas participan con la misma disciplina, respeto y compromiso que los varones, y que nunca ha escuchado a alguna expresar que no desea seguir por estereotipos de género.
Las jugadoras también comparten su experiencia. Fanny Sujei Santos Victoria comenta que ha encontrado valores como el respeto mutuo y la convivencia dentro del equipo. Inspirada por el entorno familiar, se interesó desde pequeña por el fútbol. Ahora, destaca que el juego entre hombres y mujeres es similar en técnica y entrega.
Otra integrante menciona que entrena por gusto, por salud y por el bienestar emocional que le proporciona el deporte. Asegura que muchas niñas se animan al ver a otras jugar, perdiendo el temor a participar en espacios que antes eran exclusivamente masculinos.

Los entrenamientos, liderados por López Barrios, se llevan a cabo tres veces por semana. La constancia y la presencia de más niñas ha permitido consolidar el grupo y motivar a otras a sumarse. Entre ellas se encuentran menores que comenzaron a jugar desde los cuatro años, influenciadas por familiares o por la emoción de ver partidos.
Aunque persisten estigmas sociales y desigualdades en la difusión de estos logros, las integrantes del equipo aseguran sentirse cómodas y respaldadas. Muchas señalan que no buscan competir con los varones, sino compartir el espacio y demostrar que el fútbol también es suyo.
La visibilidad de estos proyectos comunitarios permite evidenciar que el interés por el fútbol femenino existe, pero requiere condiciones adecuadas y continuidad. Iniciativas como la de Chonas Brothers muestran que el acceso al deporte, cuando se garantiza en igualdad, fortalece valores y abre caminos para todas.