Adrián Romero: de los sueños de infancia al cuadrilátero profesional
El popular réferi de lucha libre en Tapachula relata su camino desde sus primeras funciones hasta su consolidación en arenas nacionales e internacionales
Con los años, Adrián Romero continuó construyendo su nombre en la lucha libre, participando en eventos en diferentes estados y consolidándose como uno de los réferis más reconocidos en la región sur del país.
“Mi amor por la lucha libre no tiene límites. Este es mi mundo y aquí pienso quedarme. Cada caída, cada golpe y cada herida han valido la pena”, concluye.
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Su pasión comenzó a los ocho años en Tapachula, donde asistía a funciones por cuenta propia / Cortesía / Adrián Romero
Desde pequeño, Pablo Adrián Gutiérrez Romero, mejor conocido en la escena de la lucha libre como Adrián Romero “El Conejo”, encontró en los cuadriláteros una pasión que con el tiempo se convertiría en una vocación de vida. Su primer acercamiento ocurrió alrededor de los ocho años, cuando su padre lo llevó a una función en la plaza de toros de Tapachula. Desde aquel momento, el interés se transformó en un hábito: asistía solo a las funciones, ahorrando para pagar su entrada y gastos personales.
A los 18 años, mientras estudiaba para sacerdote en el Seminario Menor San José de Tapachula, Romero tomó una decisión que cambiaría su destino. A través de un amigo cercano, conoció un espacio de entrenamiento de lucha libre bajo la promoción de Gallo Sureño Jr. y Promociones Moreno. Dividiendo su tiempo entre los estudios religiosos y los entrenamientos clandestinos, encontró una segunda vocación entre las cuerdas.
Su debut como luchador se dio en un evento importante en la plaza de toros, cuando el luchador Místico encabezaba el cartel. Inició su carrera bajo el nombre “El Legendario”. Sin embargo, una lesión en la rodilla lo alejó temporalmente de los cuadriláteros, poniendo en pausa su trayectoria como luchador.
Tiempo después, recibió la invitación para debutar como réferi. Tras una breve preparación y con las instrucciones básicas del reconocido luchador El Apache, Romero hizo su primera aparición como árbitro en una función en Tapachula que contó con la participación de figuras como Pasión Cristal, Mamba y Mascarita Sagrada. Aquella oportunidad lo llevó a desempeñarse con regularidad en eventos locales.
Su carrera tomó impulso tras su participación en eventos en Guatemala, donde trabajó junto a luchadores de renombre como El Santo Jr., hijo del Hijo del Santo. Posteriormente, comenzó a viajar a otros estados mexicanos, como Tuxtla Gutiérrez, Comitán y Tabasco, ampliando su experiencia en carteles más grandes.
Debutó como luchador bajo el nombre “El Legendario”, pero una lesión lo llevó a desempeñarse como réferi, bajo la guía de El Apache / Cortesía / Adrián Romero
En 2017, buscando nuevas oportunidades, Romero se trasladó a Saltillo, Coahuila. Allí contactó con la Arena Pabellón del Norte, donde, tras enviar pruebas de su experiencia, logró obtener espacio como réferi. Rápidamente se ganó la confianza de promotores y compañeros, llegando a referir luchas estelares, incluidas combates de máscara contra cabellera entre representantes de Monterrey y Saltillo.
En Tapachula, regresó para participar en uno de los eventos más importantes de la región, donde Rey Mysterio Jr., Pentagón Jr. y otras estrellas de The Crash protagonizaron la función. Su desempeño llamó la atención de promotores nacionales, quienes consideraron integrarlo a eventos de mayor escala en Tijuana, aunque por diversas razones personales no concretó ese camino.
Actualmente, mantiene su actividad como réferi, agradecido por las oportunidades y experiencias adquiridas a lo largo de su trayectoria, siempre fiel a la pasión que surgió aquella primera vez que asistió a una función en las gradas de la vieja plaza de toros.
Romero recuerda también los momentos complicados y las anécdotas que ha vivido en el ring. Uno de ellos ocurrió en un evento donde una fuerte patada accidental lo lesionó, provocándole una herida en la cabeza que requirió puntadas. “Terminé el evento bañado en sangre, pero uno como profesional no puede rajarse”, comenta. Estos incidentes, lejos de desanimarlo, reforzaron su compromiso con la lucha libre.
A lo largo de su carrera, ha tenido el privilegio de compartir vestidores y cuadriláteros con grandes figuras como Rey Mysterio, Pentagón Jr., Rey Fénix, Blue Demon Jr., LA Park, Joe Líder, Mecha Wolf, y luchadores extremos como Bestia 666. “A veces prendo la televisión y veo a quienes compartí camerinos y luchas, y me siento muy afortunado”, relata emocionado.
A los 18 años inició su entrenamiento bajo la promoción de Gallo Sureño Jr. y Promociones Moreno / Cortesía / Adrián Romero
Romero también ha vivido el respeto de las grandes estrellas. Recuerda con especial cariño su encuentro con Rey Mysterio, quien a pesar de su fama internacional, se mostró humilde y accesible. “Después de la lucha, le pedí una foto y un boomerang para Instagram, y me lo concedió con toda la sencillez del mundo”, cuenta.
Además de su labor como réferi, revela que en ocasiones todavía sube al ring como luchador, aunque de manera anónima, utilizando un personaje alternativo. “A veces hago dos trabajos en una misma función: lucho y después salgo a referir”, dice entre risas.
El personaje que encarna como réferi también tiene matices: “El Conejo” es rudo, lo que provoca que el público lo abuchee y lo ataque verbalmente durante las funciones, algo que, lejos de molestarlo, lo enorgullece. “Aprendí que si haces bien tu trabajo como rudo, la gente te odia, te grita y hasta te avienta cosas. Eso quiere decir que conectas con ellos”, explica.
Adrián Romero “El Conejo” ha vivido la lucha libre en todas sus facetas: desde ser fanático en las gradas, luchador enmascarado, hasta consolidarse como réferi profesional. Con más de 15 años de trayectoria, asegura que seguirá en este mundo “hasta que el cuerpo aguante”.