Antonio D’amiano Cajas, el impulsor del gas Lp en Chiapas
Don Antonio D’amiano se caracterizó por su gran visión empresarial
Don Antonio D’amiano se caracterizó por su gran visión empresarial

Marvin Bautista
Antonio D’amiano Cajas, fue un personaje tapachulteco destacado en el sector empresarial, ya que gracias a su personalidad emprendedora se convirtió en el impulsor de la llegada del gas Lp a Chiapas y al sureste de México.
De acuerdo con el investigador, José Antonio Toriello Elorza, el licenciado Antonio D’amiano Cajas nació en Tapachula el 6 de octubre de 1905. Hijo de Blas D’amiano y su esposa Inés Cajas, él, un italiano que emigró de Maratea, al sur de Nápoles, a fines del siglo XIX, y llegó muy joven a América, buscando la tierra prometida, dedicándose a la agricultura.
Fue el mayor de siete hermanos, y cursó sus estudios en la Nacional Preparatoria y estudió la carrera de abogado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Luego de algunos años, decidió regresar a su patria chica donde se desarrolló el resto de su vida y se casó con su amor de estudiante, Angelina Atristain Oyarzabal, quien lo siguió a la gran aventura que significaba vivir en este Soconusco, aislado prácticamente del resto de la civilización, al que en ese entonces solo se llegaba por ferrocarril. Tuvieron tres hijos: Antonio, Malú y Elda.
Se interesó en el cultivo de banano, y al cabo de unos años se convirtió en uno de los principales exportadores de la fruta a partir de sus plantaciones en Huehuetán, desde donde se cargaban los furgones de ferrocarril con destino a Brownsville, Estados Unidos.
Esta pródiga época del “Oro Verde” le permitió formar el capital que dio lugar a su desarrollo empresarial. Supo distinguir el momento de retirarse del banano antes que el “Mal de Panamá y el Chamusco”, provenientes de América Central invadieran la zona y acabaran con la riqueza bananera del Soconusco.
Con la gran visión que siempre lo caracterizó y su personalidad emprendedora, don Antonio D’amiano Cajas se interesó por traer al sur de México, el en aquel entonces poco conocido Gas LP, a una zona que todavía tenía muy pocos equipos consumidores y por su alto costo solamente podía ser usado por las clases económicamente privilegiadas.
Siempre interesado por la naturaleza de su estado decidió traer este combustible, al principio en tanques portátiles y después en carrotanques de ferrocarril, que importaba directamente desde Arizona, Estados Unidos y así lograba sustituir el consumo de la leña, evitando la grave deforestación de los bosques.
Las comunicaciones en 1949 eran tan pobres y escasas, que el tránsito de un carrotanque desde la frontera norte duraba entre 30 y 45 días; la infraestructura carretera solo le permitía llegar a Tuxtla Gutiérrez y por ferrocarril a Tapachula, desde la primera planta de almacenamiento que estableció en lxtepec, Oaxaca, con un tanque de almacenamiento de 83 mil litros.

Debido a las malas condiciones de las comunicaciones don Antonio D’amiano tuvo que adquirir su propia avioneta para poder supervisar sus negocios en el sureste mexicano.
En los años en que fue distribuidor de gas doméstico y línea blanca en los estados de Chiapas y Oaxaca, tuvo una finca de café cuyo cuidado fue otra forma de estar cerca de la naturaleza. Antonio D’Amiano Cajas entendía el significado de las ceibas ancestrales.
Falleció muy joven, a los 55 años de edad, el 11 de enero de 1961. Como fue su deseo quedó enterrado en Tapachula, su funeral fue acompañado y sentido por la población entera y quedó como recuerdo la frase expresada por un amigo suyo, que dijo: “hay muertos que no se entierran, sino que se siembran”.