Localmiércoles, 21 de enero de 2026
Antorcha de María Candelaria, una tradición de fe con 48 años en Tuxtla Chico
Para este 2026, se estima la participación de alrededor de 150 personas, entre niños, jóvenes y adultos mayores
Manuel Núñez

La caminata de la Antorcha de María Candelaria es una de las tradiciones religiosas con mayor arraigo en el municipio de Tuxtla Chico. Desde hace 48 años, fieles participan en este recorrido que parte de la Villita de Guadalupe, en Tapachula, y concluye en la parroquia Santa María de Candelaria, como parte de las actividades previas a la festividad patronal.
Fernando Espinoza Archila, coordinador de la Pastoral Profética de la parroquia, explicó que el recorrido comenzó con un grupo de entre 15 y 20 jóvenes que practicaban deporte y decidieron trasladar una antorcha como acto de fe. La iniciativa surgió por invitación de Juan Armento, quien encabezó los primeros recorridos y posteriormente dejó la responsabilidad en manos de Espinoza Archila al salir del país. Desde entonces, la organización se ha mantenido de forma continua.
Con el paso de los años, la caminata ha crecido en número de participantes. Para este 2026, se estima la participación de alrededor de 150 personas, entre niños, jóvenes y adultos mayores. Algunos forman parte del grupo fundador, mientras que otros se han integrado recientemente, motivados por la tradición familiar o por la invitación de conocidos.
La caminata no se realiza como una competencia. No existen tiempos establecidos ni posiciones de llegada. Los organizadores señalan que el recorrido se concibe como un trayecto colectivo, donde todos los participantes avanzan de acuerdo con sus posibilidades físicas. Durante el camino se cuenta con vehículos de apoyo y puntos de hidratación para quienes continúan caminando o corriendo.
El trayecto total es de aproximadamente 14 kilómetros. Al llegar al kilómetro 12, los participantes se integran al recorrido que realiza la imagen de la Virgen durante las celebraciones religiosas dentro del poblado. Este tramo final, de cerca de tres kilómetros, concentra nuevamente a los fieles para acompañar la entrada de la antorcha a la iglesia.

Para algunos participantes, la caminata representa una manda o una petición personal. El esfuerzo físico del recorrido se asume como parte del compromiso religioso, independientemente de si el trayecto se completa caminando, corriendo o con apoyo de los vehículos que acompañan la caravana. La organización contempla estas condiciones para permitir la participación de personas de distintas edades.
Ovidio Ortiz Saquín participa en esta tradición desde hace una década. Su incorporación se dio tras iniciar actividades deportivas en la adultez, lo que le permitió sumarse al grupo de corredores. Durante los recorridos, recordó, el grupo ha realizado pausas para saludar a personas enfermas o con movilidad limitada, como parte del sentido comunitario que acompaña a la caminata.
El profesor Encarnación de León Deán señaló que, en los primeros años, la antorcha partía desde la iglesia de San Agustín. Con el crecimiento de la ciudad y el aumento del tránsito vehicular, el punto de salida se modificó para reducir riesgos, estableciéndose como inicio la Villita de Guadalupe. Actualmente, el recorrido se adapta a las condiciones viales, utilizando tramos de autopista y rutas alternas para mayor seguridad.
La participación en la caminata es abierta y no requiere registro previo. La parroquia difunde el programa de actividades con fechas y horarios, lo que permite que la población se integre directamente el día del recorrido. A lo largo de casi cinco décadas, la caminata de la Antorcha de María Candelaria ha reunido a distintas generaciones, manteniéndose como una práctica viva dentro de la vida religiosa y comunitaria de Tuxtla Chico.