Localmiércoles, 25 de junio de 2025
Aumentan los casos de consumo de drogas en jóvenes desde los 11 años
El alcohol es identificado como la sustancia de mayor consumo entre los jóvenes. Su accesibilidad y normalización social
Manuel Núñez

En Tapachula, el fenómeno del consumo de drogas y alcohol en menores de edad se presenta con mayor frecuencia a partir de los 11 años. Así lo confirmó la psicóloga Ana Lidia Ovando Gordillo, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Tapachula, quien señaló que esta problemática se ha intensificado tras la pandemia, provocando un incremento en los casos atendidos por las instituciones de salud mental.
Entre los principales indicadores de que un joven ha comenzado a consumir alguna sustancia, se encuentran cambios emocionales y conductuales. Estos pueden reflejarse en alteraciones en los patrones de sueño, pérdida o aumento de peso, aislamiento social, irritabilidad, ojos enrojecidos, llanto frecuente o desinterés por las actividades habituales. Uno de los focos de alerta más evidentes es el bajo rendimiento escolar, así como la inasistencia injustificada a clases.
“Los padres deben estar atentos a cualquier señal, incluso si parece mínima. El diálogo, la observación cercana y el tiempo de calidad con los hijos son herramientas esenciales para detectar un posible consumo a tiempo”, indicó la especialista. Añadió que el uso excesivo de dispositivos electrónicos y redes sociales también representa un riesgo significativo para los adolescentes, quienes cada vez pasan más tiempo en espacios virtuales, desplazando la convivencia familiar.
El alcohol es identificado como la sustancia de mayor consumo entre los jóvenes. Su accesibilidad y normalización social lo colocan como la puerta de entrada a otros tipos de drogas, entre ellas marihuana, cristal y psicotrópicos. Según el Centro de Integración Juvenil (CIJ), los adolescentes entre 12 y 17 años forman el grupo con mayor vulnerabilidad, aunque hay registros de iniciación desde los 10 años.

El tratamiento que ofrece el CIJ Tapachula es voluntario y confidencial. Consiste en atención médica, psicológica y apoyo familiar. En casos donde el adolescente no desea acudir, los padres pueden asistir para recibir orientación y participar en grupos de acompañamiento. “Contamos con talleres como Tú Creciendo y Aprendiendo, que están diseñados para fortalecer el papel del cuidador y ayudar a generar entornos familiares saludables”, explicó Bando Gordillo.
Durante el proceso de rehabilitación, la participación activa de la familia y de una red de apoyo cercana es determinante. Si bien los tratamientos prolongados presentan mayores retos, la disposición del paciente y el acompañamiento constante incrementan las posibilidades de recuperación. “La red de apoyo hace la diferencia. Un joven no se rehabilita solo; necesita el respaldo de su entorno”, agregó.
Además de la atención clínica, el CIJ desarrolla campañas permanentes de prevención en escuelas, hospitales y espacios comunitarios. Estas incluyen temáticas como manejo del estrés, hábitos saludables, relaciones afectivas sanas y prevención de violencia en el noviazgo. En este contexto, se impulsan actividades deportivas y recreativas como parte de un enfoque preventivo integral.
Pone a disposición de la comunidad sus instalaciones ubicadas en la Novena Norte Prolongación #166, Fraccionamiento Jardines del Tacaná. El horario de atención es de lunes a viernes de 8:30 a 16:00 horas. También se puede solicitar información y orientación a través de la página de Facebook CIJ Tapachula.
En un escenario donde el inicio del consumo de sustancias ocurre a edades cada vez más tempranas, la vigilancia activa, el acceso a información verificada y la participación comunitaria se convierten en los pilares de una estrategia de prevención efectiva. El llamado de las instituciones es claro: observar, escuchar y actuar antes de que sea demasiado tarde.