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Locallunes, 16 de febrero de 2026

Entre ultraprocesados y bebidas azucaradas, Chiapas enfrenta una crisis de obesidad

Viven con sobrepeso u obesidad 29.5 % de niñas y niños en edad escolar; 2 litros de refresco al día consume en promedio cada chiapaneco

Marvin Bautista

Lo que comemos hoy, lo que enfermamos mañana

De acuerdo con el último informe de la Secretaría de Salud, en Chiapas la prevalencia de sobrepeso y obesidad es del 29.5 % a nivel estatal en edad escolar.

Además, la prevalencia de hipertensión arterial en Chiapas (HTA) diagnosticada es de aproximadamente 21.9 % de la población, lo que equivale a un millón 204 mil 500 personas.

Este cambio obedece a una combinación de factores ambientales, estrés laboral, mala alimentación y exposición constante a radiaciones.

La industria nos está enfermando

La nutrióloga Erika Villegas Alor lo dice sin rodeos: la industria alimentaria no solo vende comida, vende enfermedades.

“Estamos viendo niños con resistencia a la insulina, con hígado graso, con obesidad. Esto antes se veía en adultos mayores. Hoy es una emergencia de salud pública”, subraya.

La especialista recomendó a las personas leer las etiquetas de los alimentos y evitar aquellos que contengan ingredientes desconocidos o que sean demasiado procesados.

Criticó la publicidad de alimentos procesados dirigida a niños y adolescentes, que los condiciona a consumir alimentos poco saludables, los cuales están afectando la salud de este sector.

“La publicidad de alimentos procesados es un problema grave; los niños están siendo condicionados a consumir alimentos que no son buenos para su salud”, ahondó.

“Comer sano no es caro, es cuestión de elegir lo que es bueno para nuestra salud; es hora de tomar control de nuestra salud y la de nuestros hijos por el bien de su salud”, acotó.

“Consumismo por economía y no por gusto”

“Mi hijo mayor es muy exigente y, si no le doy lo que quiere, se pone triste; además, es más fácil darle un paquete de galletas o una sopa instantánea que preparar una comida saludable”, reconoció.

Comentó que sabe que esta no es la mejor opción para la salud de sus hijos, pero la economía la obliga a consumir este tipo de productos, que no son saludables ni nutritivos, aunque calman el hambre.

“Es lo que más consumimos”: Isabel

Doña Isabel es una ama de casa a la que le encanta cocinar para su familia, pero también disfruta de refrescos y comida procesada que, aunque no son los más saludables, son deliciosos.

Comentó que a veces se siente culpable por comer así junto con su familia; comulga con la idea de que un poco de todo no hace daño. Todo esto, pese a que su médico le ha dicho que tiene un poco de azúcar alta, aunque no cree que sea grave.

“Vendo lo que la gente pide”

Don Toño es el propietario de una tiendita y su negocio es reflejo de la realidad de muchas familias en Chiapas: la gente compra lo que es barato y sabroso, no necesariamente lo que es saludable.

Don Toño sabe que su negocio no es el más saludable, pero es lo que la gente necesita, ya que muchas personas no tienen tiempo para cocinar; así que compran lo que es rápido y fácil, por lo que solo les da lo que quieren.

“La gente no se da cuenta de lo que está comiendo; les gusta el sabor, pero no saben lo que hay dentro, y no puedo hacer nada. Al final es un negocio y yo dependo del dinero que obtengo de las ventas”, sostuvo.

La necesidad, no el gusto

La nutrióloga, Villegas Alor, remarcó que en muchos casos, las familias chiapanecas optan por ultraprocesados debido a la falta de acceso a alimentos frescos y nutritivos, así como a la influencia de la publicidad y el marketing.

Para revertir esta tendencia, es importante promover la alimentación saludable y sostenible, apoyando a los productores locales, fomentando la educación nutricional, además de implementar programas de educación nutricional en escuelas y comunidades.

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