Niñas de 10 a 12 años dan a luz en Chiapas; padres registrados tienen hasta 40 años
Las diferencias de edad con los padres alcanzan hasta 28 años, lo que enciende alertas sobre violencia sexual
Las diferencias de edad con los padres alcanzan hasta 28 años, lo que enciende alertas sobre violencia sexual

Connie Ramírez / Diario del Sur
Chiapas figura entre los estados con mayor número de nacimientos registrados en 2024 de madres muy jóvenes, según datos de la Secretaría de Salud (SSA). Cuatro municipios chiapanecos aparecen en la lista de los 30 casos a nivel nacional con las edades más bajas de maternidad, destacando no solo por la juventud de las madres, sino también por las significativas diferencias de edad con los padres.
Entre los casos más alarmantes se encuentra el municipio de Ocosingo, donde una niña de apenas 10 años dio a luz, y el padre registrado tiene 17 años, lo que implica una diferencia de 7 años. Este caso se posiciona en el segundo lugar nacional.
En Tuxtla Gutiérrez, capital del estado, se registró un nacimiento con una madre de 11 años y un padre de 32 años, lo que representa una diferencia de 21 años, encendiendo las alertas sobre posibles casos de abuso y la necesidad urgente de protección de la infancia.
Chiapas de Corzo: Madre de 12 años, padre de 40 años (28 años de diferencia).
Comitán de Domínguez: Madre de 12 años, padre de 30 años (18 años de diferencia).
Estos registros evidencian un patrón de embarazos infantiles y adolescentes, muchos de los cuales podrían estar relacionados con violencia sexual, desinformación o falta de acceso a educación sexual integral.
Diversas organizaciones defensoras de derechos humanos, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y UNICEF México, han señalado la urgencia de implementar políticas públicas efectivas en Chiapas para prevenir los embarazos en niñas.
Los datos de la SSA refuerzan sobre la vulnerabilidad de niñas y adolescentes en regiones con altos índices de marginación y pobreza, como es el caso de Chiapas. Estos embarazos no solo afectan la salud física y emocional de las menores, sino que también perpetúan ciclos de violencia y exclusión.