Rivera Maya y 3 de Marzo, colonias sin ley ni servicios en Tapachula
Denuncian abandono institucional, extorsiones, amenazas y control por parte de líderes locales que operan sin escrituración legal ni presencia policial
Carlos Mejía
“Ni la policía entra”, María Dolores, vecina de la colonia Rivera Maya desde hace varios años, recuerda que cuando llegó, la invasión apenas tenía un año. A ella, como a decenas de familias, le ofrecieron ingresar a cambio de un pago inicial:
“Es tan fuerte su poder que ni la policía se mete. Aquí manda el líder, él pone las reglas”, señaló la mujer.
“Te quitan el terreno si no cooperas”
En la colonia 3 de Marzo, el panorama no es muy distinto. Alberto Mario López Vázquez, habitante desde el 3 de abril de 2015, relató cómo llegaron junto con más de mil personas que ocuparon los terrenos de manera irregular.
“Venía gente de todos lados. Entre ellos, Jorge Luis Rincón Moreno, que entró como paracaidista y luego se posicionó como líder. Empezó a organizar, a medir los terrenos, y poco a poco fue ganando poder”.
López Vázquez afirmó que ese liderazgo se volvió abusivo: “Si no cooperas, te corren. Les quitan los terrenos a los pobres y se los venden a los ricos. Aquí, si usted va más adentro, va a ver terrenos grandes, bien construidos, y del otro lado hay casas humildes. Es porque han desplazado a muchos”.
Promesas de escrituras que nunca llegan
Ambos colonos coincidieron en que uno de los principales problemas es la incertidumbre legal sobre los terrenos.
“Aquí no hay escrituras. El terreno es estatal. Ni el supuesto dueño original pudo ganar la batalla legal. El señor Agustín, que era hijo del antiguo propietario, dijo claramente: pueden vivir, pero escrituras no hay”, relató López Vázquez.
Sin embargo, en la colonia hay quienes han pagado hasta 26 mil pesos con la promesa de obtener un documento legal.
“Les dan un contrato de compraventa, pero es falso. No sirve para nada. A muchos ya les metieron presión, les dijeron que si no pagan, no tienen derecho a agua, ni luz, ni nada”, agregó.
Se estima que al menos 500 personas han entregado cantidades considerables de dinero bajo presión, mientras que otras 300 familias resisten sin ceder al chantaje.
“Eso es una extorsión disfrazada. Por eso pedimos al gobierno estatal y municipal que ya actúen. Ya basta de dejar a la gente sola”, clamó el colono.
Vecinos organizados ante la omisión oficial
A falta de atención oficial, los propios vecinos han tenido que organizarse para conseguir servicios básicos. En la colonia 3 de Marzo, un grupo de 40 personas se unió en 2017 para comprar un transformador de energía eléctrica y gestionar la conexión con la CFE.
“Yo soy el representante. Aquí cobramos, pagamos, y nos mantenemos legal con la luz. Pero el agua es otro tema”, explicó López Vázquez.
“El pozo que teníamos ya no sirve. El agua sale sucia. Tengo que comprar entre cinco y seis garrafones diarios para consumo. Para lavar la ropa, la llevo con un señor que tiene agua limpia. Todo esto es un desgaste enorme”.
En cuanto al drenaje, López Vázquez denunció que hay una fuga desde hace más de tres meses que afecta tanto a su colonia como a la nueva colonia vecina, producto de un mal proyecto autorizado por el propio líder: “Ese drenaje pasa por aquí, está roto, y contamina todo. Nadie viene a arreglar nada”.
Ambos entrevistados coincidieron en que urge la intervención del gobierno.
“No es posible que en Tapachula haya colonias donde no entre ni la policía, donde la gente viva bajo amenazas y sin servicios. Aquí hay familias que quieren vivir en paz, que han luchado por tener un terreno, y que lo único que reciben es maltrato”, dijo María Dolores Rosales.
Por su parte, López Vázquez hizo un llamado directo:
“Le pedimos al gobernador, al presidente municipal, que ya hagan algo. Esta colonia está abandonada. Aquí no tiene por qué mandar un líder, aquí deben mandar las leyes”.
“Si Eduardo Ramírez dice que quiere trabajar con transparencia y justicia, que venga aquí y vea cómo vivimos. Nosotros no queremos más pleito, sólo queremos vivir tranquilos, con agua, luz, y sin miedo a ser desalojados por alguien que se está haciendo rico a costa del pobre”.
Mientras esperan una respuesta concreta, cientos de familias siguen resistiendo con lo poco que tienen: sin escrituras, sin certeza legal y con la amenaza latente de ser desplazados, como ya ha ocurrido con muchos.
































