“Tenemos unas 40 hectáreas que ya no son cultivables para el plátano, y otras más en riesgo que no queremos seguir perdiendo cada temporada de lluvia”, explica.
Proyectos prometidos y recursos desaparecidos
El dirigente advierte que la administración federal nunca aclaró el destino de esos recursos, ya que la Conagua es la responsable de manejar el dinero. “A nosotros nos entregan el presupuesto, pero nadie responde dónde quedó el recurso”, concluye.
Bananeros esperanzados en el cambio de gobierno
Defender la tierra y la soberanía nacional
El costo de la pérdida del territorio chiapaneco
“Cada hectárea que se va, queda del lado de Guatemala. Lo que antes era México, ahora está del otro lado del río. Así de grave es”, explica el líder campesino.
Una lucha que continúa y crece cada año
“Queremos que se nos escuche y que se invierta lo necesario. No pedimos lujo, pedimos protección. Somos quienes vivimos aquí y quienes cuidamos esta frontera”, puntualizó José Manuel Ovalle Sosa.
Entre lodo y esperanza; el río no perdona: familias
En el ejido La Libertad, el río Suchiate ha marcado la historia de cientos de familias, pues las lluvias intensas despiertan cada año el temor de volver a perderlo todo.
“Mucha gente tuvo que irse, buscar trabajo en otro lado. Los que nos quedamos fue porque no teníamos a dónde ir. El río nos quitó la tierra, pero no las ganas de luchar”, externó.
Actualmente, los pobladores viven con el corazón en la mano cada vez que llueve fuerte. “No dormimos; solo escuchamos al río rugir y le pedimos a Dios que no se meta otra vez a la comunidad”, relató otro de los afectados.
“Si el muro que construye Conagua se termina, podremos dormir tranquilos. Ya no queremos seguir viendo cómo el agua se lleva lo poco que tenemos”, añadió.
Invertira Conagua 100 mdp en muro de contención
El operativo incluye también la instalación de equipos de monitoreo y sistemas de alerta temprana, que facilitarán la atención inmediata ante posibles emergencias, garantizando la seguridad de los habitantes.
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Grave pérdida territorial existe año tras año entre México y Guatemala, casi 100 hectáreas de tierras han pasado a ser parte del vecino país / Alejandro Gómez / Diario del Sur
En el sur de México, donde el río Suchiate separa a Chiapas de Guatemala, la frontera se está moviendo lentamente. No por acuerdos internacionales ni disputas diplomáticas, sino por la fuerza del agua: cada temporada de lluvias, el cauce del afluente cambia su curso y arrastra con él hectáreas de tierra mexicana, modificando la línea divisoria que por décadas ha marcado el límite entre ambos países.
“El problema es que México se está haciendo más pequeño”, advierte José Manuel Ovalle Sosa, comisariado del ejido La Libertad y presidente de la Unión de Ejidos David Rey González en el municipio de Suchiate, organización que agrupa a productores y comunidades afectadas por las crecidas del río.
De acuerdo con registros históricos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), tras el huracán Stan en 2005 se perdieron más de 100 hectáreas de territorio nacional, particularmente en el ejido La Libertad. Desde entonces, cada año se estima la pérdida de hasta nueve hectáreas adicionales, lo que se traduce en parcelas destruidas, cultivos arruinados y viviendas en riesgo.
“Desde el huracán Stan, el río ha seguido avanzando hacia nuestro lado. Cada año se lleva tierra y deja las parcelas llenas de agua o sin vida. Y lo peor es que esas tierras que se pierden quedan del lado guatemalteco”, contó Ovalle Sosa, a orillas del río Suchiate.
El ejido La Libertad, fundado hace más de 70 años, hoy vive entre la incertidumbre y la erosión, ya que tierras que antes eran fértiles plataneras se han convertido en zonas pantanosas e improductivas.
Las familias que viven en la ribera recuerdan con miedo los días del huracán Stan, cuando la corriente arrasó con caminos, viviendas y cosechas. Tuvieron que ser evacuados en helicópteros de la Marina, pues quedaron incomunicados.
El ejido La Liberta, en Suchiate, Chiapas año tras año se hace más pequeño en sus tierras de cultivo dedicas al plátano y banano - Alejandro Gómez / Diario del Sur
José Manuel Ovalle Sosa, comisariado del ejido La Libertad - Alejandro Gómez / Diario del Sur
Año tras año los plátaneros el río Suchiate cambia de curso y los platíos de babano se pierden - Alejandro Gómez / Diario del Sur
Tras la tragedia de 2005, se plantearon dos proyectos fundamentales para detener la erosión: el desazolve del río Suchiate y la construcción de un bordo de contención. Sin embargo, solo uno se ejecutó parcialmente.
“El proyecto del bordo comenzó desde el rancho San Antonio, cerca de la cabecera municipal, y alcanzó parte del ejido Jesús y Rayón. El presupuesto original era de 940 millones de pesos en los años 2021 y 2022, pero la obra se detuvo sin una explicación clara”, denuncia Ovalle Sosa.
Cuando asumió la representación ejidal en 2023, volvió a gestionar ante las autoridades. “Pregunté directamente al presidente Andrés Manuel López Obrador dónde había quedado ese dinero. Faltaban 520 millones de pesos”, asegura.
La gente de la zona camina sobre el lodazales entre las plataneras del ejido La Libertad, en Suchiate, Chiapas al ingresar el río a las parcelas / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum al gobierno federal en 2024, el tema fue retomado. Aunque no se investigó el destino del dinero anterior, el proyecto se volvió a incluir en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2024, asignando 640 millones de pesos, cien millones más por el ajuste inflacionario.
Detalló que los avances siguen siendo lentos. Para el ejercicio 2025, solo se autorizaron 100 millones de pesos, suficientes apenas para construir 900 metros del bordo de contención, de los 7 kilómetros que requiere el tramo afectado de las comunidades de Suchiate.
“Con eso no alcanza. Nosotros pedimos siete kilómetros, desde el rancho San Antonio hasta la desembocadura del Suchiate en el Pacífico. Es un proyecto vital porque ahí se resguardan más de 3 mil familias y, sobre todo, se protege el territorio nacional”, enfatizó Ovalle Sosa.
El comisariado insiste en que la demanda de los ejidatarios no busca ganar terreno, sino detener el avance del río, pues ya han explicado a los ingenieros de Conagua que el bordo no es para ampliar tierras, sino para evitar que el agua inunde las parcelas y erosione el suelo, poniendo en riesgo su actividad productiva.
En las comunidades ribereñas del Suchiate, como Rayón, Miguel Alemán, Brisas del Suchiate y La Libertad, viven alrededor de 14,000 personas, todas compartiendo el temor de que un nuevo temporal, como el del huracán Stan, pueda borrar lo que queda de sus tierras.
“Si vuelve una tormenta así, no la contamos. Aquí la Marina tuvo que evacuar familias enteras. Una vida humana no tiene precio, por eso seguimos insistiendo en que se construyan los kilómetros de bordo solicitados por el gobierno federal”, destacó.
El afluente fronterizo entre México y Guatemala ha debastado casi 100 hectáreas desde el año 2005 - Cortesía / Asociación Agrícola de Productores de Plátano del Soconusco
Las plataneras quedan anegadas., dejando altas pérdidas a los productores - Cortesía / Asociación Agrícola de Productores de Plátano del Soconusco
Año tras año los plataneros han perdido territorio desde el paso del huracán Stan en 2005. - Cortesía / Asociación Agrícola de Productores de Plátano del Soconusco
Además del riesgo humano y territorial, la erosión representa un golpe económico severo, pues los ejidos afectados son 100% plataneros y bananeros, cultivos que requieren tierra fértil y sistemas de riego estables.
“Hemos perdido más de 30 hectáreas productivas, y el daño es continuo. El plátano y el banano no crecen en tierras lavadas. Si el río sigue avanzando, en unos años ya no habrá producción, y con eso se pierde la fuente de ingresos de cientos de familias”, advierte Ovalle Sosa.
El impacto se agrava por la falta de apoyos gubernamentales. “Desde que entró el gobierno de Morena, los ejidatarios no hemos recibido beneficios federales: ni fertilizantes ni programas directos. Nos hemos quedado fuera de todo”, lamenta.
Las plataneras y sus tractocamiones quedan bajo el agua cuando el río fronterizo crece, afectando la productividad / Cortesía / Asociación Agrícola de Productores de Plátano del Soconusco
La situación de Suchiate es más que un problema local: representa un riesgo para la delimitación territorial entre México y Guatemala. Si el cauce del río continúa modificándose, el país podría perder más superficie en su extremo sur.
El fenómeno, aunque natural, tiene implicaciones geopolíticas que preocupan a las autoridades locales. “Estamos hablando de territorio nacional. No podemos dejar que se borre la frontera por falta de un bordo”, sostiene.
Mientras el río sigue su curso, los habitantes de La Libertad y de los ejidos vecinos no bajan la guardia. Han enviado oficios, gestionado reuniones y solicitado visitas técnicas a Conagua, Protección Civil y la Secretaría de Gobernación.
Flavio Lara Pérez relató que el río se ha desplazado con los años, acercándose cada vez más a las casas y parcelas, arrancando metros de tierra que se desprenden con la corriente. Una pérdida que no solo se mide en hectáreas, sino también en recuerdos, esfuerzo y sustento.
Cuenta que durante años trabajó junto al río, cultivando la tierra que heredó de su familia, pero el Suchiate se lo arrebató tras el huracán Stan y en cada nueva temporada de lluvias. “Yo tenía 14 cuerdas a la orilla del río, pero todo se fue con las lluvias. Me quedé sin nada, y lo mismo les pasó a 90 compañeros de la comunidad La Libertad de Suchiate”, expresó.
A unos metros del cauce quedó la parcela de Bernardo Barbosa Valles, ante la expansión del río Suchiate / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Añadió que algunos campesinos perdieron aún más, ya que contaban con mayor extensión de terreno que poco a poco fue devorada por el río. Precisó que en La Libertad hay 312 ejidatarios, pero 90 fueron directamente afectados por el desborde del río, al ver cómo el agua se llevaba cercas, árboles y cosechas de plátano.
Las lluvias han modificado el curso del Suchiate y comenzaron a devorar el margen mexicano. Además de arrasaron con parcelas, caminos y viviendas, provocando que muchas familias tuvieran que ser evacuadas en helicóptero debido a las inundaciones.
A unos metros del cauce se encuentra la parcela de Bernardo Barbosa Valles, quien también ha perdido terreno por las lluvias y la expansión del río que se lleva las tierras cada vez que el clima empeora. “Aquí en La Libertad, el agua llegó hasta el parque. En mi casa, que tiene dos niveles, subió medio metro. Se echó a perder la estufa, las camas, todo lo de abajo”, contó a Diario del Sur.
Don Flavio Lara contó que poseía 14 hectáreas pero todas se fueron perdiendo en cada temporal / Alejandro Gómez / Diario del Sur
Bernardo recuerda que durante los días más difíciles de lluvia, la gente se refugió donde pudo, viviendo con el temor constante de que el río vuelva a crecer y llegue otra vez hasta la comunidad, como hace algunos años. “La Marina vino a sacar a las familias en helicóptero porque no se podía entrar ni salir por tierra. Quedamos incomunicados. Fue algo que nunca se olvida, incluso pensamos que el río se iba a llevar todo, que ya no íbamos a tener pueblo”, comentó.
En La Libertad, el río Suchiate no solo separa dos países; también divide el pasado y el futuro de una comunidad que se niega a desaparecer. Para quienes lo han perdido todo y vuelven a empezar, el muro de contención representa mucho más que una obra hidráulica: es una promesa de vida y esperanza para no abandonar sus tierras.
Aunque la obra es millonaria no alcanzará a cubrir el muro los 7 km que los productores solicitan / Alejandro Gómez / Diario del Sur
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) realiza una inversión de 100 millones de pesos para la construcción y reforzamiento del bordo de contención del río Suchiate, con el objetivo de evitar la pérdida de suelo mexicano y daños a los cultivos.
El proyecto contempla la rehabilitación de tramos existentes y la construcción de nuevas secciones del bordo, que permitirán contener los flujos del río durante la temporada de lluvias, previniendo la pérdida de tierras agrícolas y daños a viviendas cercanas.
Esta inversión forma parte de un plan integral de protección para la población del municipio fronterizo, que busca reducir los riesgos de desbordamientos en una de las zonas más vulnerables de la frontera sur de Chiapas.
Autoridades federales destacan que estas acciones no solo protegen a las familias, sino que también fortalecen la estabilidad económica y productiva de la región, al asegurar que los productores puedan trabajar sus tierras sin temor a pérdidas por inundaciones.