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Localjueves, 19 de marzo de 2026

Entre hilos, ámbar y calor: la vida que se teje en el centro de Tapachula

En el Día del Artesano, Joaquín Pórtela comparte cómo su trabajo entre hilos, ámbar y acero le permite ganarse la vida en el centro de Tapachula

Carlos Mejía

En el Día del Artesano, Joaquín Pórtela cuenta cómo encontró en las piedras, el acero y la constancia una forma de ganarse la vida entre calles llenas de tránsito y turismo.

El centro de Tapachula le ha enseñado a convivir con el mundo. Sus clientes no solo son locales. Llegan de Guatemala, El Salvador, Cuba; turistas, migrantes, curiosos. Cada uno se lleva algo pequeño, pero significativo. Y él, a cambio, suma historias.

Aun así, Joaquín encuentra espacio para disfrutar. Le gusta la playa, cuando puede, se escapa. Es su manera de respirar fuera del ritmo del centro.

Antes solo comercializaba; hoy también produce. Aprendió observando y ayudando. Sabe que aún hay técnicas por dominar, como el macramé, pero no tiene prisa. En este oficio, el aprendizaje nunca se detiene.

Mientras tanto, la ciudad sigue su curso. Policías en bicicleta cruzan entre la gente, el ruido sube y baja, y Joaquín permanece en su sitio, entre hilos y piedras. Conversa con facilidad, sabe vender, pero lo que realmente sostiene su trabajo es la constancia.

En este 19 de marzo, Día del Artesano, su historia refleja la de muchos. Hombres y mujeres que, lejos de vitrinas, mantienen vivo un oficio que resiste al paso del tiempo. Que trabajan con las manos para sostener la vida.

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