Eli Citalán: del Soconusco al mundo, promoviendo turismo y chocolate
Es el único egresado de la Facultad de Administración del Campus IV de la UNACH que ha trabajado incansablemente para honrar a sus padres y a su profesión
Realizó todos sus estudios en el sistema Telesecundaria (como su nombre lo indica, lo más alejado de la civilización) y en el telebachillerato que estaba llegando a su comunidad.
Ingresa a la central de reservaciones de ese grupo hotelero, llegando al puesto más alto en corto tiempo, gracias al currículum intachable.
Logra la marca oficial registrada para comercializar productos artesanales, ya que Choco-tunco no va solo, hay más productos que Eli Citalán promociona, vende y comercializa.
Viaja a su comunidad para hablar con sus padres don Narciso Citalán y Bersabé Aguilón, y ofrecerles un proyecto de vida, y ¡la vida les cambió!
Hoy sus padres, evangelizados e instruidos por su hijo Eli, son considerados maestros chocolateros, así como sus dos hermanos, quienes se sumaron al proyecto chocolatero conocido como Choco-tunco.
Eli Citalán sabe y es un maestro en los estándares de calidad, reconoce que sigue las reglas de punto limpio para ofrecer un producto artesanal, pero con calidad.
Elí Citalán Aguilón es un referente, es el ejemplo de un joven que hoy ha logrado sus primeros sueños. De Elí hay mucho por decir, pero hay mucho más con un nuevo proyecto en puerta.
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Las mujeres pudieron, entrevistarse y convivir con cada uno de los internos, con el objetivo de identificar si entre ellos se encontraba algún familiar
Familiares firmaron un contrato y realizaron los pagos correspondientes a la mensualidad de 2 mil pesos, así como otros insumos solicitados por el establecimiento
Eli Citalán cargando un cacao gigante en uno de los murales de Choco-Tunco, Chocolate artesanal del Soconusco / Instagram / citalaneli
Al terminar el bachillerato, Eli Citalán Aguilón abandonó su casa para abrirse camino y ampliar las oportunidades de desarrollo personal y profesional. Tenía mucha hambre de conocimientos, deseaba ser grande, crecer. Tenía solo 17 años.
Pero la historia de Eli debe contarse sin reservas. Su vida, trayectoria ejemplar y logros son el resultado de un hombre que nació en el ejido Hidalgo, municipio de Acacoyagua, Chiapas.
Deseaba ser biólogobotánico, no conocía Tapachula, pero sabía que afuera de su comunidad había un mundo y lo supo gracias a la lectura, la primera habilidad que desarrolló y que se convirtió en sus muletas para conquistar el mundo. Llega a Tapachula en el año 2009 en la época de la influenza.
A pesar de la crisis económica familiar, él continuó firme en la decisión de que solo estudiando podía cambiar su vida, la de su familia y por supuesto, la de su comunidad, así que aprueba el examen de admisión y comienza su aventurauniversitaria en la Facultad de Administración de la UNACH.
Decidió estudiar Gestión Turística, porque consideró que en esa licenciatura hay cultura, algo de naturaleza con una rama que se llama ecoturismo, enfocado a los negocios y gracias a ser un autodidacta superó lo que la UNACH le ofreció.
Eli Citalán hizo de todo siendo universitario, sobre todo, puso en prácticas sus conocimientos desarrollando un hotel boutique. Tal vez sin darse cuenta, fue su escuela práctica, fue el experimento más grande que realizó siendo universitario, lo que le dio la seguridad para conquistar lo que vendría después.
Cursó todos los niveles de inglés, se convierte por tres años en guía y promotor de un campamento en Nueva York, colaborando en una cocinakosher, ya que el campamento era judío.
Después, es invitado al corazón de la Riviera Maya estacionándose en Playa del Carmen. Deseaba colaborar en experiencias Xcaret pero el grupo Barceló le da una oferta, sabidos que un candidato como Eli, con su nivel cultural, de inglés y actitud profesional no se encontraba fácilmente.
Elí Citalán Aguilón es dueño de la marca registrada "Choco-tunco” / Carlos Morán / Diario del Sur
Elí Citalán Aguilón nació y creció admirando la filosofía de Carlos Kasuga, filántropojaponés de quién adquirió lo mejor para crecer; siendo universitario se comportaba ya como un hombre responsable y comprometido con su formación.
El deseo de sobrevivir y seguir estudiando lo lleva a ingresar como colaborador al hotel La Casa Rosada, que estaba a punto de abrir, así que de manera sorprendente, con tan solo 4 semestres de universidad, comenzó por instruir a la camarista sobre el arreglo de las habitaciones, después lo hizo con los camareros, realizando los manuales de todas las áreas. Estaba aprendiendo y sin darse cuenta, se fue formando una imagen, un perfil profesional.
¡Era muy joven! Su capacidad de liderazgo ya era extraordinaria logrando respeto, ganándose la confianza gracias a su actitud siempre positiva y optimista. Después realiza el organigrama y aplica para los distintivos punto limpio y moderniza, dejando un trabajo imborrable.
Termina la licenciatura en Gestión Turística y se queda un año más para ingresar a una maestría en línea, la primera que lanzaba la UNACH impartida con catedráticos de distintas partes del mundo, graduándose en la especialidad en Diseño de Productos Turísticos.
Su preparación y la persistencia siendo estudiante, cultivó en él la cultura de un emprendedor, soñaba con un proyecto que le diera identidad no solo a él como persona sino también a su familia y honrar a su comunidad.
Elí Citalán Aguilón con un amigo posando en el Mirador El Posito / Carlos Morán / Diario del Sur
-Alguna vez leí por ahí-, me dijo nuestro estelar de Diario del Sur -que los chicos talentos son jóvenes que dejan sus comunidades, migran, se preparan, aprenden del mundo y regresan a sus comunidades para emprender, hacer algo nuevo y cambiar la perspectiva de vida de sus habitantes, de sus comunidades, y siempre quise ser uno de ellos-
Cuando inicia la pandemia, trabajando en Barceló, nunca se olvidó que su familia han sido chocolateros de generación en generación, desde su abuelo y su abuela materna, quien se dedicó muchos años a procesar el cacao hasta convertirlo en barras de chocolate, analizando que era mucho trabajo y se vendía muy barato.
Haber crecido entre el aroma, el sabor del chocolate y el cacao, y apoyando a la pequeña empresa familiar, lo lleva a crear un producto, darle el valor agregado, y es entonces cuando decide realizar un plan de negocios y registrar la marca: “Choco-tunco”.
La casa en donde Eli Citalán nació se convirtió en un escenario, rescatando la cocina de la abuela, en donde se procesa artesanalmente el cacao hasta convertirlo en chocolate, envasarlo y comercializarlo.
Convirtió su casa en un paraíso del cacao, ya que la transformó en una ruta turística en donde el visitante conoce el árbol de cacao y todo el proceso que se realiza para obtener una barra de chocolate.
Elí Citalán posando con amigos teniendo de fondo las letras emblemáticas de Tapachula y el MuTap / Carlos Morán / Diario del Sur
Es una casa sencilla que impresiona por el mágico ambiente que han creado para exponer al mundo la bebida de los dioses, el chocolate. Eli, desde Playa del Carmen, maneja el marketing, la logística e imagen de la marca y en su casa, hacen el resto de manera profesional.
Eli Citalán Aguilón es un joven inquieto y con deseos de promocionar el Soconusco al mundo, de ahí su amistad con Jorge de León, un tamaulipeco generador de contenidos (no youtuber) que promociona riquezas naturales de nuestro país, a quien buscó e insistió por un año hasta convencerlo.
“El Soconusco, la otra cara del turismo”, un trabajo que realiza junto con Jorge de León, quien viene acompañado de profesionales de alta montaña, investigadores, fotógrafos para escalar el Tacaná, visitar Tapachula, la Encrucijada, Tuxtla Chico, el chocolate, la ruta del café… Un trabajo que detonó el turismo, pues el video llegó a todos los rincones del mundo.
Ese viaje con un video riquísimo, provoca una atracción para el turismo; un trabajo realizado con sus propios medios, apoyados por algunos patrocinadores que le apostaron al proyecto, logrando que Unión Juárez y el Soconusco estén en los ojos del mundo.
Eli Citalán Aguilón no es un profesional común, sino un gestor turístico, y el único egresado de la Facultad de Administración del Campus IV de la UNACH, que ha trabajado incansablemente para honrar a sus padres, a su profesión, demostrando que ama su tierra y poniendo su corazón para apoyar a los empresarios de la región, logrando que el turista vea esta tierra llena de riquezas no solo naturales sino culturales, gastronómicas y de gente cálida.