Fieles acuden a Tapachula para venerar al Cristo Negro de Esquipulas
Familias de distintos municipios de la Costa de Chiapas acudieron a la parroquia de Las Américas para agradecer favores y cumplir promesas
Familias de distintos municipios de la Costa de Chiapas acudieron a la parroquia de Las Américas para agradecer favores y cumplir promesas

Marvin Bautista
Con alegría, fe y devoción, cientos de familias de los municipios de la Costa de Chiapas se unieron para celebrar y venerar al Cristo Negro de Esquipulas, una imagen de Jesús cuya sede se encuentra en su basílica en Esquipulas, Guatemala, ubicada a 10 kilómetros de Honduras.
En Tapachula, cientos de católicos se reunieron en la parroquia ubicada en la colonia Las Américas para llevar las tradicionales mañanitas, acompañadas de mariachis, y agradecer al Cristo Negro de Esquipulas por los favores recibidos.
La gente acudió con veladoras y ofrendas florales como agradecimiento al Señor de Esquipulas, imagen de Cristo, que recibe cantos y rezos, así como promesas personales y familiares de quienes buscan solución a sus problemas y sufrimientos.
Doña Silvia es una de las personas que, con fe y gratitud, acudió a la parroquia de Esquipulas en Tapachula para cumplir su promesa y agradecer por su cuidado y protección cada año.
En 2005, el huracán Stan azotó la región, causando daños y afectando a muchas familias, incluida la de Doña Silvia. En ese momento de desesperación, le hizo una promesa al Señor de Esquipulas: si la ayudaba a superar la tragedia, llevaría su ofrenda todos los años.
“Le prometí a Dios y a Esquipulas que si me ayudaba, yo llevaría mi ofrenda todos los años y así, año tras año, he cumplido mi promesa, llevando un arreglo floral y veladoras y agradeciendo al Cristo Negro por su ayuda”, abundó.

Por su parte, don Alfredo, un hombre de 50 años, fue diagnosticado hace unos meses con una enfermedad complicada que ha afectado su salud y calidad de vida, por lo que decidió acudir a la parroquia de Esquipulas en Tapachula para pedir a Dios un milagro.
Llegó con lágrimas en los ojos y una gran fe en su corazón, se arrodilló ante la imagen del Señor de Esquipulas y comenzó a rezar, pidiendo por su salud y su curación.
Don Alfredo permaneció en la parroquia durante la misa, rezando y pidiendo por su salud. “Confío en que Dios obrará a través del Señor de Esquipulas y saldré adelante de esta enfermedad que ahora me está afectando”, expresó.