Localviernes, 18 de julio de 2025
Guardianes de fuego: volcanes emblemáticos del estado de Chiapas
Los volcanes de Chiapas son testigos vivos del dinamismo de la Tierra y símbolos del poder natural
Marcia Ramos / Diario del Sur
Los volcanes de Chiapas son testigos vivos del dinamismo de la Tierra y símbolos del poder natural
Marcia Ramos / Diario del Sur

La geografía de Chiapas está marcada por una serie de colosos naturales que no solo han dado forma al paisaje, sino también a la historia y cultura del estado: sus volcanes. Estas gigantescas formaciones han influido en la vida de comunidades enteras, desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. A continuación, repasamos la historia y relevancia de los volcanes más importantes de Chiapas.
Ubicado en la frontera con Guatemala, el Tacaná es el volcán más alto de Chiapas y el segundo de México, con una altitud de 4,093 metros sobre el nivel del mar. Es un volcán activo, aunque su última erupción significativa ocurrió en 1986 del lado guatemalteco.
Desde tiempos ancestrales, el Tacaná ha sido considerado un lugar sagrado por los pueblos indígenas de la región. Hoy en día, es un atractivo para el ecoturismo y el alpinismo, además de ser parte de la Reserva de la Biósfera Volcán Tacaná, protegida por la UNESCO.
El Chichón, ubicado entre los municipios de Francisco León y Chapultenango, cobró notoriedad internacional el 28 de marzo de 1982, cuando una violenta erupción sorprendió a miles de chiapanecos. Fue una de las erupciones más devastadoras en la historia moderna de México: más de 2 mil personas perdieron la vida y varias comunidades quedaron sepultadas por ceniza y flujos piroclásticos.
La explosión fue tan potente que lanzó cenizas a más de 15 kilómetros de altura y cambió el clima global durante varios meses. Desde entonces, científicos han monitoreado de cerca su actividad, y se ha convertido en un punto clave para el estudio de fenómenos volcánicos en México.

Además de los imponentes Tacaná y El Chichón, Chiapas cuenta con una docena de volcanes inactivos que forman parte del rico relieve montañoso del estado. Aunque hoy no representan un riesgo, estos colosos del pasado han sido testigos silenciosos de la evolución del paisaje y la vida en sus alrededores.
Entre los más conocidos se encuentran el Cerro Zontehuitz, con 2,130 metros de altitud, ubicado cerca de San Cristóbal de Las Casas; el Huitepec, con 2,761 m s. n. m., que también forma parte de las montañas que rodean esa ciudad; el Cerro El Baúl, con 787 metros, en las cercanías de La Trinidad; el volcán San Luis Chiquinchaque, con 2,000 metros; y Rancho Quemado, con 1,520 metros de altura.
Aunque hoy permanecen dormidos, su influencia sigue viva: muchos de estos volcanes dieron origen a suelos fértiles donde hoy se cultivan café, plátano y maíz, pilares de la economía local. También son fuente de leyendas, rutas ecoturísticas y parte del patrimonio natural que distingue a Chiapas
Tras la tragedia del Chichón, las autoridades estatales y federales han fortalecido los sistemas de monitoreo volcánico. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) mantiene estaciones sísmicas y vigilancia constante sobre los volcanes activos del país, incluyendo el Tacaná.
Los volcanes de Chiapas son testigos vivos del dinamismo de la Tierra y símbolos del poder natural. Representan tanto riesgo como riqueza, tragedia como esperanza. Conocer su historia nos ayuda no solo a prevenir desastres, sino a valorar la riqueza geológica y cultural que define al estado.