Las mujeres pudieron, entrevistarse y convivir con cada uno de los internos, con el objetivo de identificar si entre ellos se encontraba algún familiar
Familiares firmaron un contrato y realizaron los pagos correspondientes a la mensualidad de 2 mil pesos, así como otros insumos solicitados por el establecimiento
La inseminación artificial bovina permite mejorar la genética del ganado sin comprar sementales / Manuel Núñez / Diario del Sur
En los potreros del sur de México, la ganadería ha comenzado a incorporar herramientas de biotecnología que durante décadas se aplicaron principalmente en centros de investigación. Una de ellas es la inseminación artificial bovina, técnica que permite mejorar la genética del ganado mediante el uso de semen congelado proveniente de toros con características productivas específicas.
El médico veterinario zootecnista Néstor Alonso López Ochoa, con maestría en Ciencias en Producción Agropecuaria Tropical, explicó que este procedimiento forma parte de los servicios que ofrece la empresa GENES Reproducción Animal, dedicada a procesos reproductivos como inseminación artificial, diagnóstico de gestación por ultrasonido, evaluación de sementales, colecta y congelación de semen bovino, además de transferencia de embriones.
De acuerdo con el especialista, el proceso inicia con la preparación de las hembras que serán inseminadas. Para ello se revisan condiciones de salud y nutrición, además de sincronizar el ciclo reproductivo para que el procedimiento se realice en el momento adecuado.
Posteriormente se utiliza semen congelado que proviene de toros seleccionados por sus características genéticas. El material se descongela y se coloca en un aplicador que permite depositarlo en un punto específico del aparato reproductor de la vaca, donde se produce la fecundación y posteriormente el desarrollo del embrión.
El semen bovino se congela en nitrógeno líquido para conservar su viabilidad durante años / Manuel Núñez / Diario del Sur
La obtención del semen también sigue un proceso técnico. Los sementales son estimulados para realizar la monta sobre una vaca en celo, mientras los especialistas recolectan el semen mediante una vagina artificial. Posteriormente la muestra es analizada con microscopio para verificar la movilidad, concentración y viabilidad de los espermatozoides.
Cuando el eyaculado cumple con los parámetros requeridos, se somete a un proceso de dilución con sustancias que aportan nutrientes y crioprotectores. Después se realiza un enfriamiento gradual que reduce la temperatura desde aproximadamente 37 grados centígrados hasta cinco grados durante varias horas.
Posteriormente el semen se divide en pequeñas pajillas de entre 0.25 y 0.5 mililitros por dosis, que son sometidas a vapor de nitrógeno a temperaturas cercanas a menos 120 grados centígrados. Finalmente se almacenan en nitrógeno líquido a menos 196 grados, condición que permite conservar las muestras durante décadas sin perder su viabilidad.
Antes de su almacenamiento definitivo, se realiza una prueba de descongelación para confirmar que al menos la mitad de los espermatozoides continúan vivos y con movilidad. Solo las muestras que cumplen con este requisito se mantienen en los tanques de conservación.
Para los productores, esta técnica representa una alternativa frente a la compra de sementales. Una dosis de semen de un toro con registro genético puede costar alrededor de 500 pesos, mientras que un animal de esas características puede alcanzar precios entre 100 mil y 150 mil pesos. Con diez dosis de semen es posible inseminar el mismo número de vacas y obtener un promedio cercano al 50 por ciento de gestaciones.
La técnica también permite incorporar genética proveniente de otras regiones del mundo. Muchos ganaderos utilizan semen importado de Estados Unidos o Europa que llega al país en termos criogénicos con nitrógeno líquido, donde se mantiene la cadena de frío durante su traslado y distribución.
Especialistas realizan procesos de inseminación artificial directamente en ranchos ganaderos / Manuel Núñez / Diario del Sur
Este método evita transportar animales adaptados a climas templados hacia zonas tropicales, donde factores como el calor o los parásitos pueden afectar su desarrollo. En cambio, la genética se introduce mediante inseminación en animales adaptados al entorno local.
En Chiapas, estado con una importante actividad ganadera, el uso de inseminación artificial aún es limitado. Se estima que alrededor del 20 por ciento de los productores utiliza esta tecnología de forma regular, aunque su presencia ha comenzado a aumentar en ferias ganaderas y programas de mejoramiento genético.
Entre las razas utilizadas para producción de carne destacan Brahman, Indobrasil, Nelore y Gucerat, mientras que en el sector lechero se emplean razas como Gir y cruzas con ganado Holstein. También se utilizan animales de doble propósito, como el suizbú, que pueden producir leche y carne.
Además de su aplicación comercial, la congelación de semen ha permitido conservar razas criollas presentes en el país desde la época colonial. Parte de este material genético se resguarda en bancos especializados, como el banco de germoplasma ubicado en Tepatitlán, Jalisco, donde se preservan ejemplares de ganado criollo mixteco, criollo de Nayarit y criollo de Nunquini, entre otras especies.
El especialista señaló que estas técnicas también se utilizan en ovinos, caprinos, equinos y otras especies pecuarias, lo que ha permitido ampliar las posibilidades de conservación genética y reproducción controlada.
A través de laboratorios móviles, los técnicos pueden trasladar equipo especializado a los ranchos y realizar diagnósticos o procesos de inseminación directamente en las unidades de producción. De esta manera, la biotecnología reproductiva comienza a formar parte de las prácticas cotidianas de algunos productores en el sur del país.
Para los especialistas del sector pecuario, el uso de estas herramientas representa una vía para mejorar la productividad, diversificar las líneas genéticas y conservar especies que forman parte del patrimonio ganadero de México.